El juego del calamar: los menores no deberían verla El juego del calamar: los menores no deberían verla

A propósito del día de Halloween, analizamos el impacto de la popular serie de Netflix sobre la salud mental de los menores y las consecuencias de la exposición a la violencia.

Desde su lanzamiento el pasado 17 de septiembre, la serie de El juego del calamar ha sido un furor mundial. Desde la plataforma Netflix reportaron que solo en sus primeras cuatro semanas más de 142 millones de hogares vieron la producción.

Y aunque está clasificada como TV-MA, es decir, solo recomendada para jóvenes a partir de los 18 años, los menores no han estado exentos de verla. A través de diferentes medios, docentes, padres de familia y especialistas en salud han alertado sobre casos de alumnos de primaria que ponen en práctica algunos de los juegos tradicionales que aparecen en la serie; un fenómeno  al que hay que prestarle atención por el alto contenido violento que se ve de manera explícita en la misma.

“Los niños menores de 10 años no tienen la madurez cerebral suficiente para procesar la información y diferenciar la realidad de la fantasía”, le dijo Alejandra Robayo, psicóloga con enfoque en Infancia y Adolescencia, al diario El Colombiano. La especialista señaló que además de las actitudes agresivas, podrían presentar pesadillas y problemas para dormir.

Por su parte, desde el Child Mind Institute, recomiendan que nadie debería ver El juego del calamar hasta al menos el final de su adolescencia, independientemente de si los padres lo están viendo con ellos.

Mientras que en Kid’s Health señalan que “los niños que ven actos violentos en cualquier tipo de pantalla tienen más probabilidades de comportarse de una forma agresiva, y de sentir que el mundo les asusta y que les puede ocurrir algo malo”.

¿Cómo prevenirlo?

La Asociacion Americana de Psicologia (APA) recomienda a los padres algunas estrategias para reducir el impacto de los medios de comunicación en los niños:

  • Mire la televisión con ellos y hable de lo que ocurre en los programas.
  • Limite el número de horas en que se les permite mirar televisión o jugar con juegos de video.
  • Insista en que terminen primero las tareas escolares y las responsabilidades familiares antes de permitirles ver televisión o utilizar videojuegos.
  • Enséñeles que la violencia en los medios de comunicación es imaginaria. Que los revólveres, las balas, los cuchillos y otras armas que se emplean en la televisión son de mentira.
  • Hágale saber a las personas que cuidan a sus niños y a los miembros de su familia cuáles son sus reglas respecto a la televisión.
  • Si un programa les da miedo o les confunde, incentive que hablen con un adulto.

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