El tiempo, enemigo de las malas posturas El tiempo, enemigo de las malas posturas

Conservar la columna y las articulaciones alineadas,  en la posición adecuada de pie, sentados o al dormir, garantiza un mejor rendimiento físico y laboral.

Asesor: AlexÁnder Albarracín Pinzón. Médico fisiatra, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada

Probablemente, mientras lee este artículo y de manera casi automática, modificará la posición en la que esté: espalda derecha, hombros alineados y a seguir leyendo, pero se ha preguntado, ¿cuántas horas ha pasado hoy en una mala posición?

Tal vez no sea fácil dar una respuesta, pues muchas veces sin darse cuenta y por las condiciones laborales, adoptar una postura u otra es un asunto al que no se le presta mucha atención, salvo que los dolores o molestias en huesos y músculos aparezcan.

Y es que eso de sentarse bien, de pararse adecuadamente y de dormir como debe ser es casi una ciencia. “Cuando se mantiene una misma posición durante una jornada laboral, sentado, por ejemplo, se genera una tensión que lleva a que los músculos, por supuesto, se presionen en su estructura interna, lo que provoca dolor en los hombros, el cuello, los brazos y, a largo plazo, se convierte en un dolor incómodo”, explica Alexánder Albarracín Pinzón, médico especialista en fisiatría. Por su parte, estar de pie por largas horas implica una carga mayor para la columna, lo que se traduce en dolores de espalda y, sobre todo, en la espalda baja.

Y ni qué decir de los que pasan largas horas manipulando celulares y tabletas. Con el abuso de estos aparatos electrónicos ya se han empezado a describir casos de problemas del túnel del carpo por su uso desmedido, tendinitis en quienes chatean por mucho tiempo, además de epicondilitis (inflamación de los codos) y, por supuesto, dolores en el cuello.

“Si ponemos la cabeza de un ser humano sobre una balanza, ella pesa en promedio cinco kilos, pero cuanto más adelante esté del cuerpo más pesada será, de manera que tener la cabeza flexionada es perjudicial para el cuello porque puede provocar desgaste de los discos vertebrales, osteofitos vertebrales (formaciones en pico de loro en las vértebras) y hasta degeneración articular. Por lo tanto, la posición ideal es subir los brazos y dejar el equipo a la altura de los ojos, para que la columna esté en extensión y no en flexión, ni invirtiendo su curvatura natural”, señala Gabriela Christ, quiropráctica de la clínica Quirovida.

A la hora de usar el celular para las llamadas lo más recomendado es acudir al manos libres, en caso de no tenerlo es importante tener el brazo apoyado sobre una estructura para no generar tensión.

Más allá del dolor

Si bien esa es la primera señal que puede alertar de una mala postura, otras manifestaciones como sensación de hormigueo, adormecimiento en algunas extremidades e incluso, en áreas como el cuello o la espalda, cansancio muscular y fatiga rápida sin actividad física previa son otras manifestaciones más evidentes, sin embargo, cuando el problema se instaura aparecen alteraciones que comprometen el sistema osteomuscular.

A simple vista, otras alarmas que hablan de mala postura es la diferencia en la altura de un hombro y otro, la cabeza inclinada, la cadera más elevada a uno de los lados y, por supuesto, cojear. “Mantener una mala postura en el día a día está relacionado con alteraciones músculo esqueléticas que incluyen, entre otras cosas, deformidades, inflamaciones y alteraciones neurológicas que afectan, por ejemplo, los músculos de la espalda, extremidades y los nervios periféricos”, explica Albarracín.

Así las cosas, cuando aparecen los síntomas dolorosos lo mejor es cambiar la postura, esa posición viciosa que no es la adecuada, hacer ejercicios de estiramiento de las extremidades y la espalda, pero si el dolor persiste, la recomendación es consultar con el médico y acudir a medios físicos como paños de agua caliente, agua fría, geles o pomadas para relajar los músculos y disminuir el dolor. Con la automedicación hay que tener especial cuidado, pues muchas personas desconocen si son alérgicas a algún medicamento o si el dolor es producto de una condición de base y no, precisamente, por una mala postura.

¿Cómo conservar la adecuada?

Lo primero que hay que saber es que una postura normal evita la degeneración ósea prematura, permite usar el cuerpo por mucho más tiempo, disminuye el cansancio y previene la aparición de patologías en huesos y músculos a temprana edad.

De esa manera, adaptar el ambiente de trabajo lo mejor posible, garantizando buena ergonomía y haciendo pausas activas cada hora, de unos 10 minutos cada una, es la recomendación general. Recuerde: el tiempo es el peor enemigo para tratar los problemas derivados de las malas posturas corporales, cuando se detecte alguna es preciso tomar medidas.

5 a 10 minutos en cada pausa activa es suficiente para relajar la posición corporal.

Sentado, de pie o acostado: cuide su posición

  1. Quienes pasan la mayor parte del día sentados: contar con una silla que les permita conservar las curvaturas fisiológicas de la columna, mantener los hombros relajados, codos flexionados a 90 grados y las muñecas en línea recta.
  2. Para los que están de pie: cada hora deberán sentarse por 5 o 10 minutos. Es aconsejable que pongan en el piso un soporte o una caja para alternar las piernas, subirlas allí y descansar. Siempre estar parados sobre las dos piernas para no alterar el equilibrio.
  3. A la hora de dormir: se recomienda acostarse de lado, con una almohada entre las rodillas para mantener separada la cadera, usar una almohada que conserve derecha la columna y abrazar algo para alinear las articulaciones. Evitar dormir boca arriba o boca abajo.

60 años es el límite de edad en el que una persona sin deformacciones puede modificar su postura. Esto se debe al envejecimiento óseo.