Entrenamiento sin temores Entrenamiento sin temores

A partir de una valoración médica, los adultos mayores pueden establecer rutinas de acondicionamiento acordes con sus condiciones y necesidades.

Asesores: Iván Leonardo Duque Vera – Médico deportólogo, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada
Margarita María Covelli Suárez – Fisioterapeuta, adscrita a Coomeva prepagada

Fuerza, equilibrio y elasticidad en brazos y piernas son algunas de las capacidades físicas que se deben fortalecer con los ejercicios que realicen los adultos mayores. Por esto, los planes de entrenamiento que se diseñan para ellos deben enfocarse en un trabajo funcional, que permita que las actividades cotidianas como recoger algo del piso, subir escaleras, llevar un objeto —con algo de peso— de un lugar a otro, hagan parte de su práctica deportiva.

La necesidad de trabajar las diferentes capacidades físicas se vuelve muy importante, porque ellas disminuyen con el envejecimiento. Por ello, los programas de acondicionamiento deben sumar lo respiratorio, estiramientos y ejercicios de fortalecimiento, de acuerdo con lo que plantea Iván Leonardo Duque Vera, médico deportólogo.

El especialista recomienda prácticas que son frecuentes en la cotidianidad, actividades rutinarias y que bien direccionadas pueden ser ejercicios que activan el organismo. “Dentro de los planes de entrenamiento deben incluirse varios componentes, que trabajen resistencia, fuerza, elasticidad, y el más importante, el que mejora la capacidad cardiorrespiratoria, que se conoce como entrenamiento cardio”, apunta.

En la vida diaria

Por su parte, la fisioterapeuta Margarita María Covelli Suárez resalta que es clave optar por ejercicios funcionales en los que se trabajan diferentes competencias: “el adulto mayor va perdiendo fuerza, equilibrio, percepción y elasticidad; la idea con el entrenamiento para ellos es mejorar o reacondicionar todas esas capacidades físicas”. Para ello, se hace énfasis en movimientos cotidianos, con pesos bajos y progresivos.

“Lo ideal es trabajar todas las cualidades físicas con unos movimientos muy sencillos, así mismo, es fundamental tener en cuenta la individualidad”, comenta Covelli.

Bajo supervisión

La fisioterapeuta aconseja la valoración médica al momento de diseñar los planes y así definir las actividades a realizar y las condiciones a tener en cuenta. “Los ejercicios grupales, o generalizados, a veces no cumplen con los objetivos que tiene el adulto mayor, quien debe cuidar más su actividad física. Es imprescindible tener en cuenta cada condición, partir de una evaluación inicial donde se analice cómo está su capacidad física, sus aspectos cardiovasculares, su estabilidad, su fuerza abdominal, su fuerza central y con base en los resultados adecuar un plan de ejercicio encaminado a mejorar las cualidades físicas”, explica Covelli.

Tras la respectiva valoración, es conveniente definir una rutina. “La Organización Mundial de la Salud sugiere que para ver cambios, el ejercicio se realice durante seis veces a la semana, y de manera progresiva. Para alguien que no tenga disciplina, se le propone que sea tres veces por semana”, dice la fisioterapeuta

Crear hábitos desde la rutina

Con la orientación de un profesional, se puede hacer énfasis en tres grupos de ejercicios.

  1. Caminata. Caminar rápido, marchar o trotar, y si es posible correr, es una de las mejores opciones porque está ajustado a la naturaleza del ser humano, así mismo, se van encontrado los niveles de intensidad de los ejercicios.
  2. Ciclismo. Pedalear en bicicleta estática, la convencional o también la elíptica, con esta actividad se cumplen los requerimientos de cardio y tiene la ventaja de que las articulaciones se ejercitan como cuando se camina o se corre.
  3. Natación. Rutinas de ejercicios en el agua, nadar (si hay conocimiento), son alternativas para los adultos mayores.

Lea también: Cuando la rutina es moverse