Escuchar y acompañar Escuchar y acompañar

Así sea en la distancia o al vivir con padres y abuelos, es clave comprender las carencias y miedos para procurar conectar.

Asesoras
Catalina Acevedo Pasos
Psicóloga clínica, especialista en Psicología en Cuidados Paliativos

Con los años, los individuos pasan por distintos procesos de duelos en su vida. De esta manera, la adultez trae también consigo algunas situaciones que pueden causar el sentimiento de soledad, que puede afectar la calidad de vida.

La psicóloga clínica y especialista en Psicología en Cuidados Paliativos, Catalina Acevedo Pasos, explica que en el caso de los adultos mayores se da “un momento del ciclo vital en el que hay una serie de pérdidas que facilitan la aparición de la soledad subjetiva. Es decir, la percepción de soledad, de sentirse solo, lo que genera sufrimiento porque no es una situación buscada. Diferente a la soledad objetiva, que se relaciona con falta de compañía física, por ejemplo vivir solo, que no implica una vivencia desagradable si es una experiencia buscada y deseada”.

Por lo tanto, es tiempo de que amigos y familia se sientan cerca, aún si se están lejos. Las llamadas telefónicas de hijos o familiares durante el día le darán el mensaje de que es importante. Preguntar por su día, sus sentimientos y emociones, sus preocupaciones, hará que la persona se sienta escuchada y valorada. Además, por su experiencia, a los adultos mayores les gusta que les indaguen por historias. Esta es otra forma de acercarse a ellos.

Algunas personas también disfrutan de la tecnología, por tanto, las videollamadas son una opción que acerca cuando la distancia física se opone al acompañamiento, ayudando a minimizar el sentimiento de soledad subjetiva.

Para comprender este sentimiento mejor, hay que entender que la soledad subjetiva se puede asociar a la pérdida de privacidad (dependencia en cuidados), de inclusión social (jubilación, fallecimiento de amigos, lo que disminuye espacios sociales), del sostén afectivo (disfunción familiar, incomprensión del núcleo familiar sobre el proceso evolutivo del adulto mayor), de la autonomía (sienten que no son tenidos en cuenta para la toma de decisiones, sentimiento de inutilidad); de pérdidas biológicas asociadas a la enfermedad o al deterioro funcional y fallecimiento de seres queridos que confrontan con la propia muerte.

Protección y esperanza

La especialista afirma que “a partir de los 65 años, hay un incremento de factores de riesgo asociados a la ansiedad (con una prevalencia del 10 al 20 %), la depresión (del 1 al 3 %) o la demencia (8 %). Estos son la percepción de pérdida de control sobre su vida, limitaciones en la funcionalidad por enfermedades crónicas, sensaciones de incertidumbre y temores por la enfermedad y la muerte”.

Por eso es clave que haya una entorno cercano y un “acompañamiento afectivo de personas cercanas que influye en la calidad de vida de los adultos mayores porque les brinda más sensaciones de protección, bienestar y esperanza. Ayuda a tener un mayor control sobre las enfermedades crónicas que van apareciendo al acompañarlos en sus procesos, citas médicas, adherencia a los tratamientos; y favorece su rol en la familia y su autonomía, siempre y cuando se le respete”, asegura Catalina Acevedo•

Apoyarlos con acciones

Fortalecer relaciones sociales y familiares satisfactorias, que sean de calidad y con amor.

Realizar actividades domésticas que incluyan al abuelo en la cotidianidad de la familia y que le permitan sentir que aún es funcional e importante.

Consolidar el rol del abuelo dentro del núcleo familiar a partir de considerarlo una autoridad en las decisiones familiares. Evitar excluirlo.

Propiciar las prácticas religiosas para incentivar sentimientos de esperanza y tranquilidad.

Favorecer la comunicación con hijos o familiares que viven fuera de la casa mediante el uso de la tecnología.

Frecuentar centros para hacer actividades deportivas, culturales, recreativas y también socializar. Esto les permite compartir con sus pares haciendo que se sientan identificados y tengan sentido de pertenencia a esos grupos.

Si están en casa, entonces apoyarlos con actividad física adecuada para ellos.

Apoyarlos en las tareas diarias con paciencia y amor, respetando la independencia y ofreciendo apoyo con delicadeza y comprensión.