Espacios de expresión previenen las adicciones Espacios de expresión previenen las adicciones

La adolescencia es una etapa en la cual algunos jóvenes experimentan y conocen cosas nuevas. No obstante, es fundamental que tengan en cuenta la relación entre las acciones del presente y las consecuencias del futuro.

Asesor: Erik García
Médico psiquiatra, especialista en manejo de adicciones

Los cigarrillos, el alcohol, incluso las apuestas o la tecnología, se pueden convertir en comportamientos nocivos cuando se desarrolla una dependencia. Muchos de ellos llegan impulsados por la curiosidad y la rebeldía. Existen factores individuales, familiares y ambientales, que aumentan la probabilidad de caer en una adicción.

Para Erik García, médico psiquiatra especialista en el manejo de adicciones, los factores de riesgo que terminan afectando a los jóvenes parten de la normalización de este tipo de conductas. “Cuando una conducta adictiva o el consumo de alguna sustancia se vuelve parte de lo cotidiano, hay poca regulación del mismo, tienen familiares consumidores o un entorno social que observe la conducta adictiva como algo común, existe una mayor presión para el inicio de una adicción”.

Las personas entre los 12 y 32 años pueden experimentar pensamientos negativos hacia el futuro o problemas para compartir socialmente con los demás, los cuales son factores desencadenantes en esas edades donde se encuentran la mayoría de consumidores de sustancias y personas con conductas adictivas.

Del uso al abuso

Una delgada línea es lo que divide pasar de un uso experimental, a uno social y terminar en el abuso y la dependencia. Es por eso que debido a las características de las personas que se encuentran en la búsqueda de la identidad de género, sufren de inseguridad, impulsividad o se les dificulta establecer vínculos sociales, la recomendación es prestarles mayor atención.

Sobre el tema, el psiquiatra explica que es necesario detectar qué tan problemática es la situación. “Cuando por esa conducta se genera una pérdida en las obligaciones o en situaciones que pueden ser de gusto o placer para el individuo, o también que empiece a generar problemas dentro de las relaciones sociales. El uso del celular, una de las conductas en mayor crecimiento, suplanta muchas actividades que pueden hacer los jóvenes. En este caso lo primero es detectarlo, no minimizarlo, pero el tema de la prevención tiene que estar ligado a los límites”.

Escenarios de prevención

Con respecto a la prevención García destaca algunos escenarios importantes para fomentar espacios de expresión. “El tema es tener una adecuada supervisión por parte de los padres, porque la gran mayoría del consumo de sustancias y conductas adictivas empieza normalmente en la adolescencia. Además, es clave el hecho de estimular el crecimiento del adolescente en varias áreas, no solamente en la académica, para facilitar actividades socialización en entornos que puedan ser saludables, como lo es el deporte, las actividades artísticas, grupos de socialización incluidos los de religión. La familia debe brindar espacios de expresión emocional, el fomento de los valores dentro del hogar, los estilos de vida saludable que parte desde el ejemplo de los padres con el no consumo de sustancias”.

El colegio es otro escenario fundamental debido a que en muchos casos las conductas adictivas comienzan por influencia de compañeros consumidores. Este debe ser un espacio donde independiente de la cuestión académica, debe haber un enfoque que implique habilidades de tipo emocional, de socialización y toma de decisiones.

El psiquiatra recuerda que es fundamental que las instituciones educativas se puedan abrir a la discusión y la normativa en cuanto al consumo de sustancias más que discutirlo y tratarlo de una manera prohibicionista. Para ello es necesario brindar información adecuada y veraz, para apuntarle a la prevención alrededor del desarrollo de habilidades para la vida y así tomar decisiones basadas más allá del impulso, que puedan aprender a tolerar la presión social. En este punto se vuelve fundamental la creación de otras situaciones y espacios sociales favorables como la actividad deportiva.

Atención a las señales

De acuerdo con la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente, existen algunas algunas señales de alerta en diferentes aspectos de la cotidianidad que pueden indicar una conducta adictiva:

1. Físicas: incluye fatigas, problemas al dormir, quejas sobre la salud, ojos enrojecidos y tos persistente.

2. Emocionales: cambios repentinos de personalidad y humor, irritabilidad, depresión, falta generalizada de interés.

3. Familiares: desobedecer las reglas, alejarse de los seres queridos.

4. Escolares: actitud negativa, bajas calificaciones, problemas de disciplina y ausencias frecuentes.

5. A nivel social: cambios de vestuario y de apariencia repentinos, problemas con la ley, cambios de amistades.