Estar activo le asegura la buena memoria Estar activo le asegura la buena memoria

Aunque la demencia no es común en adultos jóvenes, el deterioro cognitivo se puede frenar al mantener la mente activa y en forma.

Asesor: Luis Alfredo Villa López
Neurólogo especialista en Neurología Vascular y Cuidado Intensivo Neurológico
Adscrito a Coomeva Medicina Prepagada

Si hay momentos en que tiene una palabra en la “punta de la lengua” pero se le escapa, y la dificultad de comunicarse de forma precisa se vuelve frecuente, es hora de que le pida a su pareja o familiares cercanos que observen en usted algunos signos de alerta de la pérdida de la función cerebral que puede derivar en una demencia, que según el sitio web de la Clínica Mayo, “describe un grupo de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales lo suficientemente graves como para interferir en su vida diaria”.

Y esa es la clave. Asuntos que cambian la forma de vida habitual como perderse mientras conduce, dificultad para planificar; o cambios en la coordinación y las funciones motoras, así como confusión y desorientación. Todas ellas son razones para consultar con un especialista.

De acuerdo con Luis Alfredo Villa, neurólogo especialista en neurología vascular y cuidado intensivo neurológico, esta condición suele afectar a personas que sobrepasan los 65 años. No obstante, hay casos que ocurren en adultos entre los 50 y 60 años, o menos  y se conoce como demencia temprana o precoz, aunque la prevalencia es baja: solo el 5 o 10 % de esta condición ocurre en esas edades.

Otros síntomas

Lo más habitual es la pérdida de memoria, pero también hay cambios en la conducta y en el comportamiento del individuo. “La persona se vuelve rara, diferente, se torna dispersa y paranoide. Empiezan a pensar que los hijos o la esposa que estuvo con ellos toda una vida le roban, por ejemplo, y tienen episodios alucinatorios”, explicó Villa.

Aunque el manejo de la demencia varía según su tipo, un primer paso es buscar la regulación del comportamiento y de la conducta para que no se incrementen los síntomas. Esto aplica también para las de origen cerebrovascular cuando ocurre daño en los vasos sanguíneos del cerebro y se produce pérdida o muerte de neuronas.

“Aún no hay terapia curativa al respecto. Se han realizado estudios y pruebas con plantas medicinales como ginkgo biloba, vitaminas como la E y las del complejo B, incluso antiinflamatorios y otra serie de sustancias químicas, pero hasta la fecha todas ellas no han mostrado ningún factor de protección”, destacó el especialista.

No todas son iguales

Las personas suelen sentirse atemorizadas cuando hay olvidos y creen que esto es indicio de alguna demencia. Villa López aclara que no necesariamente se trata de ello y para no confundirse se requiere una valoración del médico y los exámenes correspondientes, pues es posible que esta situación se presente por otras causas como el déficit de vitamina B12, trastornos de la glándula tiroides, infecciones en la sangre, entre otros. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de la demencia. Según la OMS entre un 60 y 70 % de los casos de deterioro ocurren por esta condición  neurodegenerativa, de la que aún se estudian las causas.

Para formar nuevas neuronas hay que enfrentar al cerebro a la novedad, la variedad y el desafío.  De acuerdo con el doctor Villa López, conservar unos niveles bajos de estrés y tener múltiples intereses intelectuales a través de la lectura y la conversación contribuyen al objetivo de frenar el deterioro cognitivo.  Además, establecer una rutina física o deportiva; lograr una alimentación baja en grasa y carbohidratos, y alta en verduras, granos y frutas. Los hábitos de sueño y descanso son esenciales para la recuperación y la memoria.

Técnicas al alcance de todos

  1. Viajar: resolver problemas en entornos desconocidos y planificar rutas nuevas obliga al cerebro a salir de la zona de confort y resulta en un aprendizaje acelerado.
  2. Oír música: aprender a tocar un instrumento es un desafío para la mente y, además, es un placer que apoya la liberación de dopamina, lo que trae un efecto de bienestar.
  3. Jugar una partida de ajedrez: los juegos de estrategia desafían a la mente para encontrar caminos más expeditos en corto tiempo para ganar o lograr un objetivo.
  4. Conversar: contar la trama de una película o de un libro obliga a que se reconstruya una historia y se active la curiosidad y esto pone en acción las conexiones cerebrales.
  5. Hacer mapas mentales: para resolver un problema o encontrar una salida a algo, esta metodología ayuda a reunir ideas relacionadas y permite llegar a una decisión rápido.
  6. Buscar palabras nuevas: conocer el significado de una palabra obliga a hacer relaciones. El diccionario es una gran herramienta para encontrar sinónimos. .
  7. Aprender un idioma: aplicaciones como Duolingo le ayudan a aprender un nuevo idioma con recompensas y metas diarias. Escuchar un podcast en ese idioma ayuda.
  8. Cambiar las rutinas: ir por un lado distinto de la cuadra o tomar un transporte diferente obliga al cerebro a resolver el asunto y los desafía con lo cual se mantiene activo.