¿Existe la mujer maravilla? ¿Existe la mujer maravilla?

A las mujeres hoy se les exige socialmente cumplir con varios estándares de perfección para ser consideradas maravillosas, sin embargo, esto produce más angustia que felicidad.

Asesora: Natalia Buenahora
Abogada, especialista en Derechos Humanos

Las feministas occidentales del siglo XX trabajaron por la independencia económica, la liberación sexual y la participación política de la mujer, entre otras cosas. Ellas, además de ocuparse de las tareas del hogar, querían tener la posibilidad de trabajar, manejar su dinero, elegir y ser elegidas, y decidir cómo conformarían una familia. Sin embargo, estas posibilidades no se convirtieron en opciones sino que se volvieron imperativos.

 “Hemos conseguido espacios nuevos, pero conservamos los que ocupábamos antes. Hoy, la mujer que decide quedarse en casa es casi tan mal vista, como la que decide ser exitosa profesionalmente y deja a sus hijos con una niñera. Las mujeres quedan atrapadas en un doble estándar, donde tienen que ser las mejores mamás, las mejores empleadas y las mejores esposas, lo que puede desencadenar en una neurosis”, afirma la abogada Natalia Buenahora, directora de Ekuánima, una firma de consultoría que ofrece asesorías a las empresas en la incorporación de la equidad de género.

Para Buenahora, no se trata de que una opción sea mejor que la otra, o que se deba que hacer un poco de todo, sino se tenga la posibilidad de hacer lo que se desee. Si se quiere ser ama de casa, que esto sea desde la voluntad y si se quiere dedicar a su profesión, que cuente con la red de apoyo necesaria. En ambas circunstancias, la pareja es un apoyo fundamental.

En eso coincide Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, que en su libro Vayamos adelante, cuenta cómo la división equitativa de las labores del hogar con su esposo, en parte, hizo posible que se convirtiera en una de las ejecutivas más importantes de Silicon Valley. Sandberg aconseja a las mujeres para que asuman una posición de liderazgo en sus trabajos, a convertir a sus parejas en verdaderos socios y a derrumbar el mito de “tenerlo todo”, entre otros. Su libro se convirtió en el más vendido de 2013 y dio origen a la fundación Lean In, una comunidad que quiere crear ambientes de trabajo equitativos.

Un asunto de equidad

No es que los hombres no tengan la capacidad de asumir tareas de cuidado, ellos también pueden encargarse de los hijos y el hogar, pero generalmente priorizan su trabajo, pues la inequidad de género lleva a que tengan mejores salarios. Según la compañía de análisis de datos PayScale, en cifras publicadas el 31 de marzo de este año, las mujeres en Estados Unidos ganan 81 centavos por cada dólar que se gana un hombre. Las brechas cambian de acuerdo a la raza y la profesión, entre otros factores, lo cierto es que ellas reciben menos dinero que ellos por hacer el mismo trabajo y además dedican más tiempo a las labores del hogar.

“Los hombres muchas veces no tienen cómo saber cuáles son las necesidades del día a día porque no están en la casa, pero lo que se vivió con la cuarentena les permitió darse cuenta”, afirma Buenahora, cuya firma realizó un estudio sobre el tema en Colombia. El problema para ella es que los hombres todavía ven su contribución a las labores del hogar como un favor, una ayuda que deben prestar mientras sus parejas vuelven a estar disponibles para relevarlos. Lo que necesita un reconocimiento del perjuicio y un cambio de mentalidad.

“Hay dos formas de romper con estos estereotipos. La primera es desde afuera, es decir, cambiando la forma de pensar del mundo, algo difícil. La otra es cambiar la propia percepción, es decir, vernos como mujeres empoderadas que estamos tomando decisiones porque validamos nuestros deseos, nuestras voluntades, por encima de las expectativas sociales. El ideal es tener mujeres ubicadas con seguridad en un proyecto personal, lejos de las expectativas sociales que terminan llenándolas de culpa”, explica Buenahora. Así las cosas, la mujer maravilla no es quien tenga el superpoder de estirar sus horas y la energía para llevar a cabo todo lo que le exige la sociedad a la perfección, sino quien sea capaz de definir con claridad su proyecto de vida y llevarlo a cabo con el apoyo de su familia y pareja •

79% de las mujeres ocupadas en américa latina se ubican en sectores de baja productividad, según la OMS.

Pese a que las mujeres han conseguido nuevos espacios, siguen ocupando los mismos que se tenían desde hace tiempo, incluso con más exigencias.