Expresarse sin miedo Expresarse sin miedo

Dar un abrazo o decirle te quiero al mejor amigo no suponen vergüenza. Los hombres superan estigmas culturales al momento de ser afectivos.

Asesor: Hernando Muñoz Sánchez –  Investigador
Doctor en Perspectivas de Genero en Ciencias Sociales.

Saludarse de beso en la mejilla con sus amigos —que entre las mujeres es algo frecuente— es casi imposible para algunos hombres; porque se les ha puesto una “camisa de fuerza” que les impide hacerlo. Es un “encadenamiento” para expresar su afecto.

Por cuestiones culturales arraigadas en la sociedad, las expresiones de cariño por parte de los hombres han sido estigmatizadas y encasilladas en rótulos y demandas que, a través de la historia, han querido establecer una superioridad frente a las mujeres, incluso hacia los de su mismo género con otras orientaciones sexuales, hasta el punto de definir qué es normal y qué no. Así lo señala el profesor Hernando Muñoz Sánchez, de la Universidad de Antioquia, con doctorado en Perspectivas de Género en Ciencias Sociales de la Universidad Complutense de Madrid.

“Hay hombres que no expresan su afecto porque si lo hacen se les considera débiles. Esa rotulación, que se ha perpetuado en la historia, indica qué deberían hacer y qué no, por ejemplo, muchos piensan que no pueden llorar o decir que están enfermos. Se ve como un elemento extra el ser y sentirse más fuerte para evitar que se les compare con las mujeres”, afirma Muñoz.

También asegura que esa suerte de mandato ha bloqueado en algunos hombres la posibilidad de expresar afecto o de permitirse ser vulnerables y, en algunos casos, los ha llevado a refugiarse en otras conductas o a explorar el abuso en el consumo de drogas, alcohol, o en el uso de antidepresivos, por sentirse alienados o que están en una posición inferior a la del resto.

¿Cómo superar esos miedos?

La comunicación, la comprensión y la tolerancia son indispensables. Es clave que los hombres comprendan que expresar sus felicidades, frustraciones o tristezas está bien, es normal; como también lo es que puedan respetar los momentos y situaciones cuando otros lo hacen.

Hernando Muñoz agrega que el proceso empieza con una educación sin estereotipos desde edades tempranas, con el ejemplo en el hogar y la formación que se recibe en la escuela. “Por ejemplo, si ellos desde chicos ven que dos hombres se abrazan o se saludan de beso, como ocurre en Argentina, Italia o los países árabes, no habrá problema. Esto no afectará su masculinidad de ninguna manera”, explica.

En la actualidad, la libertad y la determinación a la hora de expresar las emociones es vista por muchos como una señal de fortaleza y de seguridad en sí mismos.

Falsas masculinidades

El afecto puede manifestarse en cualquier escenario, procurando que siempre se haga de manera sincera, y no solo por quedar bien ante otras personas o aparentar ser alguien más. Con esta premisa, Muñoz Sánchez hace alusión a la “masculinidad de fachada”, que se evidencia cuando un hombre es, en la teoría, un padre de familia ejemplar, respetuoso, que cuida a sus hijos, pero que en los comportamientos con su pareja es machista, la trata como un ser inferior o la agrede, en el peor de los casos.

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