Exprésese con empatía Exprésese con empatía

Conozca cómo actuar y comunicar sus emociones sin miedo, dejando atrás el estereotipo de que la masculinidad debe verse como algo rígido y autoritario.

Asesor: David Quebradas
Psicólogo, especialista en Neurociencia

En 1995 el psicólogo divulgador estadounidense Daniel Goleman, escribió el libro La inteligencia emocional en el que estableció que la habilidad para manejar emociones determinaba el éxito de una persona en la vida. En esa época escribió:  “Si las habilidades emocionales no están en la mano, si no se tiene conciencia de sí mismo, si no es capaz de manejar las emociones dolorosas, si no se puede tener empatía y mantener relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que sea usted, no va a llegar muy lejos”.

La teoría, entonces, resultaba revolucionaria en especial porque las emociones se consideraban un terreno difuso y desconocido. Hoy, el EQ (coeficiente emocional) es cada vez más importante y cuenta para procesos de selección empresarial, en especial, porque una adecuada respuesta a las emociones garantiza una mejor comunicación y un saludable ambiente de trabajo.

El investigador Oliver Serrat, en su estudio Understanding and developing Emotional Intelligence, publicado en la revista Knowledge Solution (2017), indica que en el proceso de gestionar esta habilidad, se articulan elementos que reducen el estrés “al moderar los conflictos, promover el entendimiento y las relaciones; fomentar la estabilidad, la permanencia y la armonía, por último y no menos importante, porque se vincula con el amor y la espiritualidad”.

Implica a todos

La gestión de las emociones es un proceso de aprendizaje que aplica para hombres y mujeres. En algunas culturas se les ha asignado a los hombres la carga de ser rígidos y autoritarios, menos expresivos, una imagen que se ha ido moderando a medida que los tiempos cambian.

Para el psicólogo clínico David Quebradas, algo que ha sido de ayuda para muchos es poder entender que no son seres aislados, o que se debe imponer sobre los otros su propia perspectiva. Hoy se fomenta más el trabajo en equipo, las conexiones y se enseña a escuchar de forma más activa.

Además ya no se educa por roles, es decir, lo que se debe hacer por ser un hombre o mujer, sino desde las capacidades de cada ser humano, su potencial y la gestión emocional. “Ante situaciones comunicativas con otros, como por ejemplo: ‘me siento agredido al invadirse mi espacio físico o intelectual’, la comunicación estará guiada por una emoción y de acuerdo con eso se producirá una reacción. En estos contextos no podemos controlar lo que sentimos pero sí gestionar las emociones”, añade Quebradas.

Lo que quiere decir tomarse un minuto para tomar conciencia de las emociones y tomar la decisión de expresarla de la mejor manera, sin dañar al otro. Aquí entra en juego el lenguaje corporal, esto es buscar una postura tranquila y no de ataque, encontrar el tono adecuado para responder así como las palabras que encuentren puntos comunes a las diferencias.

Factores como la empatía, los gestos y el control del temperamento son fundamentales a la hora de entablar una comunicación más efectiva. Lo anterior se puede trabajar si se tiene la capacidad de reconocer las emociones propias, se conoce a sí mismo y se educa en ello para lograr relaciones más satisfactorias y felices.

La empatía es clave para consolidar amistades y fomentar la cooperación. También ayuda a la capacidad de tomar decisiones, según el portal Psychology Today.

1993 es el año en el que la organización mundial de la salud reconoce a la empatía como una habilidad para
la vida.

Mejore su asertividad

  • Si siente que es necesario un cambio en su forma de actuar y expresarse, o necesita ayuda para abrirse y comunicarse mejor, tome nota sobre estas pautas de acción:
  • Al momento de comunicarse en una situación difícil opte por hacer preguntas y establecer desde dónde ve las cosas su interlocutor. Exprésese con honestidad pero con tranquilidad; busque ser más empático con las personas.
  • En principio hable o pida ayuda a sus seres más cercanos para perfeccionar sus habilidades de comunicación, así aumentará no solo el conocimiento de sí mismo sino la autoestima al empezar a trabajar y tomar control de su proceso de volverse una mejor persona.
  • Adopte un rol secundario en las relaciones sociales. No busque ser el protagonista o pretender que siempre su opinión deba ser preguntada, esto generará
    un ambiente más conciliador.
  • El poder se legitima no desde el autoritarismo sino desde lograr el consenso a partir de las diferencias. Lidere con sabiduría y entendimiento de las particularidades.