Frente a las pantallas, moderación Frente a las pantallas, moderación

Muchos padres se preguntan qué tan convenientes son los dispositivos móviles para sus hijos. Aprovechar la tecnología de manera responsable es la clave.

Asesora: Carolina Molina
Psicóloga, especialista en Clínica y Desarrollo Infantil

Luego de que la pandemia por covid-19 obligara a que varias actividades cotidianas, como trabajar y estudiar, se desarrollaran en la virtualidad, también se cuestionaron las dinámicas que plantea ese contexto. Así sucedió con el drama documental The Social Dilemma (El dilema de las redes sociales), que expone el negocio e impacto de estos medios que fue tendencia en la plataforma Netflix.

Con respecto a los niños, una inquietud común por parte de padres y cuidadores es cuánto tiempo deberían pasar frente a las pantallas electrónicas. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que los menores de dos años no pasen tiempo frente a pantallas, de los dos a los cinco años sea menos de una hora al día, y entre los cinco y los doce una hora. Sin embargo esto varía, mucho más con las exigencias de la nueva normalidad.

“Para mí no es tan importante el tiempo que pasen frente a las pantallas, obviamente sin superar límites, sino que haya un uso responsable. Hay que cuidar el material que los niños ven y brindarles acompañamiento”, indica la psicóloga Carolina Molina, especialista en Clínica y Desarrollo Infantil y autora del texto Guía para una mamá millennial.

En su trabajo, la psicóloga se desenvuelve en el mundo digital desde hace más de cinco años, “veo a las redes y a las tecnologías de información y comunicación como aliadas porque les he dado un buen manejo. Mi hija, que es nativa digital, tiene acceso a esa información bajo mi supervisión, con límites y horarios establecidos. Pero también me parece muy respetable que haya padres que decidan que sus hijos no tengan acceso a la tecnología hasta cierta edad”, comenta Molina.

En cuanto a las redes sociales, la especialista explica que es importante que aparezcan en un momento en el que los jóvenes puedan tomar decisiones, ser consecuentes con el contenido que quieren compartir y protegerse frente a posibles abusos. Tanto Facebook como Instagram solicitan que sus usuarios sean mayores de 13 años.

Dar el ejemplo

Las normas con la tecnología las ponen los adultos en el hogar, “los niños aprenden de lo que ven en nosotros. Si los papás no sueltan el celular ni para comer y se comunican sin establecer contacto visual, es muy difícil exigirle a los pequeños que tengan límites que ellos no tienen”, dice la psicóloga.

El asunto resulta problemático cuando los menores crecen solos, acompañados por los dispositivos electrónicos, con papás o cuidadores muy ausentes. “Suelen ser niños que tapan sus vacíos emocionales con las redes sociales y con la tecnología. Así van a pasar más horas de las convenientes. Pero no se trata de los dispositivos en sí, sino de los vacíos que tienen en la conexión con sus familiares”, aclara Carolina Molina.

Acompañar con equilibrio

Es fundamental evitar que los menores sean víctimas de cualquier tipo de abuso, por eso desde edades tempranas hay que hablar con claridad sobre los riesgos del internet. Indispensable que entiendan que no deben hablar con desconocidos, ni enviar sus fotografías o revelar sus datos personales. “Advertirles de los cuidados pero también qué hacer en caso tal. Decirles: aquí estoy yo para acompañarte, cuentas conmigo y podemos tomar decisiones juntos”, expresa Molina.

Más que ser un detective, se trata de construir una relación con los hijos basada en la confianza y en la comunicación. “Como mamá o papá debo conocer de qué se tratan las redes sociales, cuál es el lenguaje que se usa. Somos acompañantes de un proceso, no vigilantes ni controladores de todo. Ahí es donde prima la confianza”, señala la especialista.

Estas redes son un recurso educativo y de sano esparcimiento cuando se saben utilizar. “A mi hija, soy yo quien le da acceso a los programas o bloqueo contenidos. También los dispositivos tienen un temporizador que le avisa cuando termina su tiempo en pantalla, entonces no hay un exceso. Así mismo, nos hemos encargado de proveer otros espacios más interesantes, alternativos a la tecnología: corremos, cantamos, hacemos arte, etc.”, concluye.

Interactuar en familia

La psicóloga Carolina Molina, especialista en Clínica y Desarrollo Infantil, recomienda algunos contenidos y recursos aptos para los más pequeños.

  • Apps: Preescolar Montessori  y Smile and Learn.
  • Youtube: los canales Smile and Learn, Happy and Learn y Blippi.
  • Netflix: Daniel Tigre, Charlie Villacolores y Matemonstruos.

 

La virtualidad puede ayudar en la formación y en el aprendizaje si se usan de manera asertiva y responsable.