Hay vida después del divorcio pero dele tiempo Hay vida después del divorcio pero dele tiempo

Hay vida después del divorcio pero dele tiempo

A dúo 1 December, 2014 María Alejandra Tavera


Encontrar el amor después de pensar que “ya fue suficiente” de compartir la vida con otra persona, puede significar un renacer o un estrellón contra el piso. Claves para que volver a enamorarse sea un cuento con final feliz.

Asesora: Alejandra María Muñoz – Psicóloga adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

El divorcio es una de las experiencias más devastadoras por las que puede atravesar cualquier persona, incluso, si la decisión es consentida, el amor se ha terminado y ambos saben que es la mejor opción. Un divorcio supone aceptar que –después de muchos años- el camino que se emprendió -para toda la vida- era equivocado. Queda amargura, desilusión, resentimiento y sobre todo, tristeza.
La situación se complica cuando hay hijos. No solo la pareja debe cargar con el peso de la ruptura, sino que debe acompañar a los hijos en el duelo, que puede ser tan intenso como para los dos directamente involucrados.

Sin embargo, es claro que la decisión de separarse llega después de haberle dado todas las oportunidades a la relación. Si no hay convivencia posible, lo mejor para todos los miembros de una familia es buscar un acuerdo amigable. Y a partir de ahí seguir el camino que toca: el duelo, la negociación, las discusiones, la construcción de un nuevo “formato” de relación y hasta las ganas de echarse para atrás. Cuando este proceso se resuelve, es momento de encontrarse, frente a frente, con el temido fantasma de la soledad.

Miles de parejas han empezado un nuevo romance antes de que el anterior termine. Algunas veces funciona, pero la regla general es que estas experiencias están llenas de temor, dolor, desconfianza y al final, fracaso. Nadie ha dicho que la vida termina, la posibilidad de volver a amar existe, incluso, después de las más insospechadas desilusiones. Pero el tiempo necesita tiempo.
Van algunas recomendaciones de la psicóloga Alejandra María Muñoz, para abrirle paso a un nuevo futuro amoroso.

1. ¿Hay serenidad o las heridas están abiertas?
Antes de salir al “mercado” de la soltería, conviene haber cerrado los procesos conyugales anteriores. “Lo más importante es haber elaborado el duelo de la separación. Si todavía están en discusión asuntos económicos, la custodia de los hijos o cuando no se ha formalizado el divorcio, lo mejor es poner en pausa el siguiente proyecto amoroso”. Cuando los hijos todavía no han terminado de procesar la nueva situación es cuando más atención requieren de parte de ambos padres. La llegada de un nuevo personaje en este escenario complica el panorama para todos, sobre todo, para los menores. Empezar desde cero es imposible, pero hay que darle un plazo al renacer amoroso para cerrar adecuadamente las historias recientes.

2. ¿Hay tiempo para todo?
Comprometerse en una nueva relación implica una inversión de tiempo y recursos muy importante. No es recomendable llevar a pasear a la nueva pareja durante el tiempo que está destinado para los hijos, esto no será cómodo para nadie. Pero también está claro que los menores necesitan tiempo adicional al lado de sus padres para aceptar el nuevo mundo que los rodea y para ratificar que el amor entre ellos está intacto. Es probable que el tiempo libre no alcance para compartir en una nueva relación. “Adicionalmente, el soporte alimentario no se limita solo a brindar comida a los hijos, también hay que proveerlos de recreación, salud y vacaciones, esto significa recursos y tiempo de calidad”. La pregunta en este caso es si una persona que trabaje puede destinar momentos para compartir con todas las personas que le interesan.

Empezar de nuevo una relación requiere que las dos personas tengan listo su inventario de aprendizajes y “Lecciones aprendidas”

3. ¿Se puede construir confianza?
Nada más complicado que empezar una relación con alguien que se acaba de divorciar. Empezar un romance requiere de muchos elementos que ayuden a establecer confianza. Nadie que se involucre con alguien que se acaba de divorciar puede hablar de entrega absoluta. Si quien vive la ruptura todavía tiene que verse permanentemente con su expareja, o depende de decisiones que se tomen en conjunto, tal vez no puede esperar que su nuevo amor tenga la paciencia y el desapego necesarios para ver cómo se interrumpen las conversaciones o tiene que salir a resolver un problema doméstico de su antigua casa.

4. ¿Listo para aceptar que el otro se enamore?
Se trata de medir al otro con el mismo rasero. Si resulta inconcebible la posibilidad de que la expareja encuentre una persona antes y si esto, además, desataría una crisis de celos, lo más recomendable es no dejar que la situación se salga de las manos. “No se deben tomar decisiones en medio de una crisis. Es posible que en el proceso de separación se conozcan detalles indeseables, por ejemplo, una infidelidad o que la otra persona conoció a alguien más. Hay que reposar las decisiones para ser asertivos, solo cuando haya estabilidad emocional es posible abrirse a nuevos horizontes”. Este tipo de circunstancias impiden pensar con serenidad y, si se deja llevar por la angustia, puede apresurarse a empezar en otra relación antes de tiempo, por revancha.

5. ¿Se recuperó la autoestima?
El divorcio es una de las circunstancias que más impacta el amor propio. Surgen los cuestionamientos sobre “dónde fallé, qué me faltó, soy incapaz de convivir con alguien, no logro satisfacer al otro?”. Solo el paso del tiempo ayuda a que estas preguntas sean sustituidas por la posibilidad de un nuevo futuro y oportunidades que se abren. Empezar de nuevo una relación requiere que las dos personas tengan listo su inventario de aprendizajes y “lecciones aprendidas”: primero tengo que aprender a ser feliz como individuo, de quererme como soy, antes de pensar en complementar a otro •