Hijos únicos con más autónomía y seguridad Hijos únicos con más autónomía y seguridad

Que son egoístas, egocéntricos, mimados y dependientes de sus padres. ¿Qué tan ciertas son estas afirmaciones? Pautas para una crianza afectiva, que fomente sus virtudes.

Asesora Clara Isabel Vélez Psicóloga clínica, perinatal, especialista en Gestión del Desarrollo Humano

En las últimas cuatro décadas, las encuestas nacionales de demografía y salud en Colombia han mostrado una tendencia a la reducción en el número de integrantes por hogar. Mientras en 1978 la cifra era de 5,48 personas, para 2010 el índice había disminuido a tres.

Esa reducción en las tasas de fecundidad por mujer (en 2016, según el Banco Mundial, era de 1,8) ha incrementado la cantidad de hijos únicos, contrario a lo que se veía hasta mediados del siglo pasado, cuando el promedio por familia era de ocho integrantes.

Este cambio cultural y demográfico en un periodo tan corto ha hecho, en palabras de la psicóloga clínica Clara Isabel Vélez, que sobre los hijos únicos existan algunas creencias populares, que pueden ser ciertas o no, dependiendo de las pautas de crianza que les den sus padres.

¿Cuáles creencias? “Que no son autónomos, que son egoístas y mimados, apegados a sus padres, que no cumplen las normas y no comparten. Una cantidad de situaciones que los intentan describir, sin pensar que estas características incluso se pueden presentar en familias grandes”, advierte Vélez.

Formar personalidades

Los hijos únicos, al no tener un referente semejante que los acompañe, suelen concitar la atención plena de sus padres, en todo sentido: reciben amor a través del cariño y los detalles, pero también en ellos se descarga “lo peor” de mezclar emociones, como la frustración, el mal genio, los llamados de atención o las ausencias por ocupaciones laborales.

Los padres, comenta Clara Isabel Vélez, deben hallar un punto de equilibrio que les permita entregarle al hijo el tiempo y los recursos que necesiten y deseen, pero sin excesos. “De esta manera se les enseñará que hay cosas que deben conseguir por ellos mismos para que aprendan a enfrentar situaciones cotidianas de la vida, obviamente con su acompañamiento”, señala la psicóloga. Sugiere que los padres de familia deben intentar asegurar que su hijo tenga procesos de socialización externos, como en el colegio o la escuela, las actividades extracurriculares y las amistades en el lugar donde vivan para estimular esta parte.

La facilidad al entablar relaciones sociales, explica Vélez, puede ser una habilidad que los hijos únicos desarrollen con más rapidez que los miembros de familias numerosas, y en esa tarea los papás son claves.

Otra habilidad natural es la de ser independientes, al estar habituados a hacer cosas solos, como jugar o estudiar, el acompañamiento parental es muy importante; ellos les pueden dar pautas desde casa, cómo enseñarles a compartir juguetes con condiciones o a hacer las tareas solos pero con una guianza permanente.

“Ser hijo único no es ni bueno ni malo, es una circunstancia de la vida que hay que enfrentar de la menor manera, con ayuda de los padres”, dice la psicóloga Clara Vélez.

Recomendaciones para una crianza efectiva

  • Implementar juegos de mesa o de roles en los que una regla sea compartir alguna acción o elemento.
  • Evitar intentar reponer el tiempo ausente con regalos. Es mejor hacerlo a través del juego
    o de la conversación.
  • Con un hijo único quizá haya más recursos económicos disponibles, sin embargo, procure mantener un equilibrio, pues se le puede enviar el mensaje de que con solo pedirlo consigue lo que quiere.
  • Conceder el derecho a equivocarse. No trate de hacer las tareas por ellos. De adultos pueden tener dificultades para resolver sus problemas por sí mismos.
  • Evite sobreprotegerlos. Hay papás que creen que al llevarlos a la guardería se van a enfermar más por estar en contacto con otros niños, pues en casa no tienen con quién compartir virus o bacterias, pero este es un proceso que ellos deben enfrentar en su formación.
  • Al final no se trata de qué tan numerosa sea la familia, hay que tener conciencia para relacionarse con los hijos, aunque sea uno o diez.