Si de pequeño le daban jugo de remolacha mezclado con zanahoria y todavía lo odia, es hora de darle una segunda oportunidad a esta hortaliza dulce que está llena de propiedades.
Un estudio publicado en 2015 en la revista Hyperthension y reseñado en MedicalNews encontró que 68 personas que habían consumido 250 mililitros diarios de jugo de remolacha lograron mantener estables sus niveles de presión arterial. Este es un factor clave para mantener un estilo de vida saludable y así evitar un accidente cerebrovascular o un infarto. El efecto está dado por una sustancia conocida como nitrato, presente en este y otros vegetales.
Además de batidos, se puede comer en sopa o sola como complemento a la ensalada, y resulta ideal para mejorar la digestión: 1 taza de este vegetal contiene 3.81 g de fibra que ayuda al colon e intestino a hacer mejor su tarea. Además, incluye vitamina C y minerales como selenio.
Otra de las bondades, es que ayuda a que los músculos aprovechen el oxígeno durante el ejercicio, lo que se ha referenciado en estudios con ciclistas, aunque aún no existe evidencia de que mejore el rendimiento en atletas de competencia.
Las betalaínas, el compuesto responsable de su color, se ha relacionado con la posibilidad de que interrumpa las mutaciones en células cancerígenas, aunque aún faltan estudios para consolidar la evidencia.
Lea también: Sin sal no se acaba el sabor