Solidaridad que conecta con otros

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Cuando se ayuda a alguien aparece un sentimiento de satisfacción que tiene efectos positivos para la salud.

Asesor David Rolong Schweiger – Psicólogo

Las ocupaciones y la falta de tiempo para realizar algunas actividades llevan a la rutina, a la aparición del estrés y desinterés, haciendo que poco a poco disminuya la conducta solidaria o colaborativa en el ser humano. Este comportamiento surge, generalmente, ante situaciones extremas como emergencias o accidentes, sin embargo, tener la intención no significa ejecutar las cosas.

El psicólogo David Rolong Schweiger, explica que cuando una persona ayuda a otros es porque hay mucho afecto de por medio. «Si una situación te es indiferente, no mueves un dedo», asegura. Explica, entonces, que hay que buscar la forma de humanizarse en ese sentimiento.

Ser cooperativo, agrega, trae además beneficios para la salud, que van desde combatir el estrés y sentirse mejor consigo mismo, hasta el fortalecimiento de los lazos afectivos. «Si uno salva a otro, también está haciendo algo por uno mismo», dice el especialista.

Lo importante, en cualquier caso, es ayudar a otros de manera genuina, sin buscar beneficios, pues esto representaría lo contrario a una conducta solidaria.

«Un extremo al que puede llegarse es cuando la conducta de ayuda se usa para influenciar a otros de manera negativa, por ejemplo: ‘Yo sí hago algo por el mundo, mientras el resto es indiferente’», señala el psicólogo, quien enfatiza que no se trata de usar lo que uno hace para persuadir a los demás a hacerlo.

Por otra parte, cuando la ayuda busca compensar algo que el individuo no pudo hacer en el pasado y las cosas no salen como se espera «afloran sentimientos de frustración muy fuertes», dice Rolong.

Es primordial tener claridad sobre qué se quiere hacer y cómo se puede ayudar. No se debe esperar nada a cambio o sacar ventaja de la situación, el beneficio está en el sentimiento de unión solidario que se genera.

¿Cómo ayudar?

  • En la vida diaria se pueden apoyar personas o actividades, que van más allá de esperar a que pase un evento de fuerza mayor. Es importante que la persona identifique con qué se siente conectado para empezar a trabajar.
  • Además de hacer donaciones, por ejemplo, hay lugares que necesitan de personas dispuestas a ofrecer su compañía como hogares para adultos mayores o para niños. Hay quienes también se dedican a ofrecer alimentación a los habitantes de calle.
  • Otra forma está en visitar albergues para mascotas y contribuir con alimento, participar en campañas de adopción y trabajar en jornadas de limpieza en beneficio del medio ambiente.
  • También existen voluntariados que se dedican a la construcción o mejoramiento de viviendas para otros, o participan en el desarrollo de actividades humanitarias en lugares aislados.

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