La crianza, un trabajo en equipo La crianza, un trabajo en equipo

Los niños necesitan acompañamiento de sus padres para que sus procesos de aprendizaje sean exitosos. Los acuerdos y reglas conjuntas ayudan a que la crianza no recaiga en una sola persona.

Asesora María Ochoa Urrea
Psicóloga y magíster en Psicología Clínica

Limitarse a sentir orgullo por proveer los bienes materiales que garanticen el bienestar físico de los hijos parece hoy una idea muy anticuada de ser padres. Así como se volvió común que papá y mamá trabajen para sostener económicamente el hogar, lo conveniente es que también se compartan la crianza.

Por fortuna, señala la psicóloga clínica María Ochoa Urrea, la cultura está cambiando y cada vez hay más padres que se involucran de manera directa en el cuidado de los hijos y entienden que es un trabajo de equipo, no solo de las madres.

“La idea es que se distribuyan labores, tanto de la casa como del trabajo. Cuando no se establece, hay una sobrecarga de actividades en uno de los cuidadores, que le puede generar problemas como la fatiga”, explica la especialista.

Este apoyo mutuo en la crianza de los pequeños puede lograrse si el padre y la madre establecen acuerdos claros para repartirse tareas, que también pueden ir alternando por semanas o días. También ayuda la disposición a realizar actividades juntos, en las que conviene involucrar a los niños, tales como cocinar, jugar, resolver dudas sobre las tareas de la escuela, promover la conversación para que los niños pregunten y confíen en sus padres, entre otras.

Más que aliviar cargas

Pero la distribución de tareas en el hogar no es la única justificación para que los expertos promuevan una presencia más efectiva de los dos padres en el cuidado de un hijo. También lo es que un acompañamiento real genera vínculos y promueve el afecto, y esto garantiza niños más felices y adultos que se relacionarán mejor.

“No es estar por estar, como creen algunos. La sola presencia no significa acompañamiento. Es estar desde el afecto. Se trata de tener disposición para entender y escuchar lo que les sucede a los niños a medida que van creciendo. Comprender lo que les genera ciertas emociones, poner atención a sus demandas y estar con ellos incluso en el momento de calmarse, porque es cuando están aprendiendo a autorregularse”, señala la especialista.

Otra ventaja de disponerse a hacer un acompañamiento efectivo en la crianza es que los niños estarán más dispuestos a colaborar y trabajar juntos, pues los menores tienden a imitar los comportamientos de los adultos. “No tener la disposición para atender a los hijos ni apoyar en las labores de la casa genera pautas de crianza negativas y disfuncionales”, explica Ochoa Urrea.

Por lo anterior, es que mamá y papá son necesarios cuando se debe premiar o corregir. Entre las pautas funcionales y positivas que refuerzan las características o las cualidades del niño se encuentran las de premiar o elogiar sus comportamientos, o la de castigar con amor —sin recurrir a métodos violentos—.

“Es esencial que tanto padre como madre le estén recordando a sus hijos que se sienten orgullosos de sus logros o que las actividades que desempeñan serán para el bienestar de todos en la casa”, especifica la psicóloga.

Cuando se trata de corregir, también es necesaria la intervención de ambos, y como un equipo entiendan que se debe hacer desde el afecto. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que un abrazo de padre o madre es un gesto de autoridad más potente para niños de todas las edades que imponerse con palabras o gritos.

“Al abrazarlos pueden sentir el contacto de un cuerpo con el otro: un cuerpo que mece y que acuna trae a la memoria emotiva el recuerdo físico de los brazos de la madre o de la figura ‘maternante’. El abrazo cálido y firme da un ‘contorno’, un límite, es un poderoso mensaje de hasta aquí se puede”. Calma esa sensación de angustia y de no sentirse escuchado, que, de alguna manera, los niños, niñas y adolescentes experimentan cuando se desbordan emocionalmente”, explica una de las cartillas sobre pautas de crianza de la entidad.

En esencia, se trata de que cada uno conozca que tiene un papel protagónico en la vida y futuro de los niños, desde el ejemplo y la expresión del afecto. Los padres de hoy están llamados a abandonar por completo esa idea de que criar a un hijo se limita a proveerle bienes para que satisfaga sus necesidades básicas, o incluso regalarle objetos, y a asumir una paternidad más amorosa•

PAPÁS más INVOLUCRADOS

Sea un papá soltero, casado; uno que trabaja o que se queda en casa, o un padrastro. Todas estas figuras paternas contribuyen en la crianza de los hijos, sean en roles considerados tradicionales o menos convencionales, dice el pediatra David L. Hill, en el portal Healthy Children, de la Academia Americana de Pediatría. También afirma que se ha demostrado que la participación de los papás ayuda al desarrollo del lenguaje, durante la niñez y en algunos casos a prevenir problemas de comportamiento. Además, pueden estimular los juegos activos. Ambos padres aportan diferentes beneficios a la familia.

 Los niños también son apoyo

Compartir las tareas de la casa se hace aún más necesario en estas épocas en que más padres trabajan desde sus hogares. Así que, además de involucrarse como pareja en la crianza, también es importante motivar a los niños para que participen en la construcción de una convivencia sana para todos.

La especialista recomienda:

Incluir a los niños en los oficios de la casa (sin importar que de entrada no lo hagan muy bien). Por ejemplo, pedirle trapear su cuarto para que vaya teniendo estos hábitos.

Motivarlo a hacer pausas activas cuando esté haciendo sus tareas (cada 20 minutos) y acompañarlo en estas.

Hacer pausas activas en familia, para que el niño aprenda a regularse. Los padres pueden ayudarle, enseñándole en un reloj cuándo es hora de parar.

Invitar al diálogo y a la expresión de emociones y sentimientos. Si los padres empiezan por compartir qué sintieron a lo largo del día, por ejemplo, los niños siempre se motivarán a contar sus experiencias.