La equidad se construye en casa La equidad se construye en casa

La igualdad de género es un tema de discusión en algunos hogares. Es esencial promover el diálogo y formar a los pequeños al vivirlo en casa.

Asesora
Rosa Guevara Quintero
Psicóloga y sexóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

2010 Es el año de creación de onu mujeres, una plataforma para la igualdad de género con recursos útiles.

Antes de hablar sobre cómo se puede crear y fortalecer la equidad en el hogar es necesario mirar la posición y las posibilidades, tanto de mujeres como de hombres, en la historia reciente y cómo se han transformado hasta llegar a la situación actual de los movimientos culturales y políticos que promueven la igualdad entre ambos sexos.

Ese contexto vivido por las mujeres en décadas anteriores las ubicó en una posición inferior a la de los hombres. “Se creía incluso que las mujeres teníamos menos capacidad cerebral que los hombres”, cuenta la psicóloga Rosa Guevara. “Hasta nosotras creíamos que éramos diferentes pero no. Afortunadamente la ciencia se encargó de acabar con esa creencia y establecer que todos tenemos las mismas capacidades”.

Guevara explica que la menstruación también les arrebató por muchos años la posibilidad de mantener un empleo estable: “las mujeres estábamos limitadas al espacio de la crianza por condiciones tan femeninas como la menstruación y que antes de la aparición de las toallas higiénicas el manejo que se le daba no era el más cómodo para trabajar”. Agrega que se veía como una enfermedad y para las mujeres trabajadoras representaba una interrupción de sus dinámicas laborales. Así muchas tomaron la decisión de quedarse en casa y dedicarse a las tareas del hogar; también a los procesos de crianza de los hijos. “Esto también les exigía una cantidad muy grande de tiempo pero no había una retribución económica, no era productiva”.

Tiempo de cambios

La revolución femenina llegó para soportar la participación de las mujeres en la productividad del sistema familiar y sus dinámicas. Tanto mamá como papá empezaron a trabajar y así inicia también la lucha por las diferencias en los sueldos y la imposibilidad para acceder a puestos de poder. Una situación que para muchos hombres, criados bajo la idea de que deben ser los proveedores del hogar, era impensable.

La situación ha cambiado considerablemente en los últimos años, sin embargo, varía de acuerdo con la cultura y las posibilidades de cada país. En Colombia, por ejemplo, una mujer es jefe en cuatro de cada 10 hogares, según cifras entregadas por el Dane (2018). Por la educación recibida en casa, por su entorno, por los comportamientos de hombres y mujeres a su alrededor, todavía hay muchos hombres que se oponen a esta idea, más si se trata de dejar en manos de ellas la responsabilidad total del hogar. “Algunos ven como un acto de incapacidad quedarse en la casa lavando los platos o cuidando a los niños. Lo ven como una pérdida de la imagen o idea de masculinidad que tienen”, explica Rosa Guevara. “Muchos no están listos para esta realidad; nos falta mucho camino en temas de educación”.

Agrega también que si no existe esa complicidad, comprensión y buena comunicación en la pareja, esta situación se puede convertir en un motivo diario de discusión y generar conflictos intrafamiliares. “Para evitarlos no existe una fórmula mágica. El aprendizaje, la comprensión, la paciencia y el reconocimiento del otro son lo más importante”, enfatiza la psicóloga.

Tres ideas para tener un hogar en equilibrio

 1. Identificar las fortalezas, gustos y habilidades de cada uno para establecer funciones y tareas en el hogar. “La experiencia propia me lo enseñó. Por ejemplo, tengo dos hijos y jamás me levanté en la madrugada por ellos a ser ese tipo de mamá abnegada. En cambio a mi esposo le encanta y era muy bueno para eso”, dice la psicóloga Rosa Guevara.

2. Ponerse de acuerdo en las diferencias. La especialista explica que “es posible vivir juntos en armonía siempre y cuando respetemos nuestras diferencias. No puedo pretender cambiar al otro solo para mis gustos y necesidades”.

3. La comunicación sigue siendo prioridad. Tener momentos para expresar ideas, incomodidades o disgustos. Es también una forma de llegar a distintos acuerdos que afecten desde las cosas más sencillas en la dinámica de una familia hasta tomar juntos la decisión sobre quién será el o la proveedora del hogar.

La pérdida de empleos provocada por la pandemia está generando nuevas discusiones sobre las dinámicas en el hogar, aumentando los niveles de estrés y ansiedad en los núcleos familiares.