La mesa es lugar de encuentro, no campo de batalla La mesa es lugar de encuentro, no campo de batalla

Frases sobre la imagen corporal de los niños, contrario a ser constructivas, promueven relaciones conflictivas con los alimentos. Incentive desde la crianza una nutrición balanceada.

Asesora
Juliana Ramírez
Nutricionista dietista, certificación en Niños y en Abordaje
de Trastornos de la Conducta Alimentaria

Así como se recuerdan los juguetes favoritos, los amigos de la infancia, los programas de TV preferidos y las ricas recetas de la abuela, hay muchos acontecimientos que están en la memoria desde la niñez y a partir de entonces comienzan a tramar aspectos de la vida adulta, entre ellos, la relación con la alimentación.

“Estás muy flaquita (o)… Eres muy gordito (a)… ¡Tú no puedes comer eso! Eres el(la) gordito(a) de la casa”, etiquetar a los niños por su figura corporal incide en que a largo plazo se desarrollen diferentes trastornos alimenticios. Así lo explica la nutricionista y dietista Juliana Ramírez, experta en el abordaje de estos desórdenes nutricionales. “Las palabras gordito y flaquito están cargadas de muchas cosas. Como padres o cuidadores debemos eludir hablar todo el tiempo de dietas e imagen”, señala.

De esta manera, expresiones por el estilo pueden favorecer comportamientos conflictivos alrededor de la alimentación, como que los menores empiecen a restringir sus comidas o a esconderse para comer. Y un hecho fundamental es que su autoestima también resulta afectada. “Estamos viendo muchos casos de anorexia, cada vez a edades más tempranas. Le estamos dando mucha atención a la figura y a los alimentos. Varios pacientes llegan a esos trastornos por frases que les han dicho toda la vida”, indica la nutricionista.

Respetar los procesos naturales

En ocasiones, la mesa se convierte en un campo de batalla y el momento de cenar en una pesadilla para los pequeños, “cuando obligamos a los niños a comer, volvemos esa comida un juego de fuerzas para ver quién tiene más poder y empezamos a generar malas relaciones con la alimentación”, comenta la nutricionista Juliana Ramírez. La especialista además destaca que los papás y cuidadores tienen la responsabilidad de escoger qué se le sirve, cómo, dónde y cuándo. Pero finalmente es el menor quien elige qué se come de ese plato y cuánto. Ahí intervienen los factores de hambre y saciedad.

Estas dos sensaciones del organismo son innatas y diferentes en cada individuo, indican si se requiere alimento o si ya fue suficiente. Respetarlas y no forzarlas es vital en la prevención de trastornos y en la generación de buenos hábitos alimenticios. “Tampoco se trata de promover la obesidad, por ejemplo, ni incentivar condiciones en casa que hagan a un niño obeso. Pero sí de entender que hay niños que son más grandes que otros. No tenemos que tratar que los más bajitos estén llegando a pesos superiores y que los más altos pesen menos de lo que deberían”, dice la nutricionista.

Lo primero: el ejemplo

En definitiva, el ejemplo y la imitación son claves fundamentales para cultivar hábitos saludables. “Yo aprendo lo que veo en mis papás. Si a mí me sirven un brócoli y mi mamá se está comiendo una pizza, puede que en esa ocasión me lo coma. Pero no voy a aprender por imitación, sino por obligación o porque me premian”, concluye Ramírez.

1 de cada 5 niños en latinoamérica presenta alguna forma de malnutrición, dice el panorama de seguridad alimentaria de unicef (2019).

Son muchos los factores que intervienen en la nutrición. Los actos de restricción pueden ser detonantes de trastornos al crear sensaciones de no merecimiento y sentimientos de insuficiencia.

Pautas para fomentar una nutrición balanceada

  • Conozca cuáles pautas básicas, como consumir frutas y verduras, competen a toda la familia y no solo a los niños.
  • Establezca una rutina con momentos y espacios específicos para la alimentación.
  • Es importante que la comida sea un acto familiar. Procure que los alimentos no sean el tema de conversación, sino otros diversos.
  • Explique a los niños cuáles son los grupos de alimentos y cuáles se consideran los más importantes para nutrirlos. Evite catalogarlos como sanos o insanos, buenos o malos.
  • Trate de que los pequeños aprendan a gestionar su alimentación por medio de sus sensaciones de hambre y saciedad. Deje que este sea un proceso natural, también flexible.
  • Evite comentar todo el tiempo el tema de la imagen corporal, mucho más si es de manera negativa. Haga cumplidos positivos a sus hijos enfocados a sus talentos y capacidades.