Lidiar con los quistes en los ovarios Lidiar con los quistes en los ovarios

No hay una causa definida para la aparición de este crecimiento en los tejidos, pero sí caminos para evitar su proliferación y los síntomas que producen.

Asesor: Juan Guillermo Londoño
Ginecobstetra, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada

Los quistes son un crecimiento anormal, generalmente no canceroso, una estructura redondeada llena de líquido o de una sustancia semisólida, que a veces causa dolor. Cuando se presentan en los ovarios pueden ser respuesta a desórdenes hormonales o problemas relacionados con el sobrepeso y la obesidad. Los quistes siempre necesitan atención, pues pueden resultar malignos o necesitar intervención quirúrgica cuando se tuercen, es decir, giran sobre la base; o se rompen, porque son hemorrágicos y pueden producir irritación peritoneal. A pesar de que lo más frecuente es que sean benignos y funcionales, el riesgo de que sean malignos aumenta con la edad.

Generalmente, se diagnostican por el dolor que producen o por una sensación de peso o de masa en la parte baja del abdomen cuando ya son muy grandes. El médico los puede palpar con un examen bimanual y confirmarlos con una ecografía. Cada vez parecen ser más frecuentes, sin embargo, el ginecólogo Juan Guillermo Londoño C. considera que esto se debe a la consulta oportuna y a que hay más herramientas disponibles para diagnósticos precisos y porque las mujeres están más atentas a su cuidado personal.

Síndrome de ovario poliquístico Los quistes pueden variar en tamaño y no necesariamente son irregulares, aunque hacen parte del ciclo reproductivo femenino. Sin embargo, cuando se trata de quistes de menos de un centímetro, acompañados de acné, vellos anormales (hirsutismo) y obesidad, sobre todo centrípeta, se habla de un síndrome de ovario poliquístico, también conocido como SOP.

El SOP es una afección en la cual una mujer tiene niveles muy elevados de hormonas (andrógenos), lo que dificulta a los ovarios la liberación de óvulos maduros. Cuando no se liberan, permanecen en los ovarios circundados por una pequeña cantidad de líquido y puede haber muchos de ellos. Esto hace que la mujer tenga ciclos irregulares, por lo que quedar en embarazo puede ser difícil y necesita atención especial.

Además de los síntomas relacionados y las dificultades reproductivas, según estudios de la Clínica Mayo de Estados Unidos, el SOP también puede estar conectado con esteatohepatitis no alcohólica, una inflamación hepática causada por la acumulación de grasa en el hígado; síndrome metabólico, un grupo de afecciones que incluyen presión arterial alta, niveles elevados de glucosa sanguínea y niveles anormales de colesterol o triglicéridos, que incrementan significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular; diabetes tipo 2 o prediabetes; apnea del sueño; depresión, ansiedad y trastornos de alimentación; sangrado uterino anormal y cáncer del revestimiento uterino (endometrio).

El reto de la reproducción

Además del incentivo a los hábitos saludables, uno de los métodos más usados para el control de los quistes son los anticonceptivos. Cuando el ovario entra en reposo, deja de producir quistes, pero si la paciente quiere quedar embarazada se debe estimular la ovulación y si se logra la concepción, vigilar atentamente el desarrollo del feto. Según la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, cuando el cambio de hábitos y la medicación no funcionan, se puede recurrir a la fertilización in vitro (FIV) o a la incisión ovárica, para restablecer la ovulación, pero solo dura de seis a ocho meses.

Las mujeres con SOP deben cuidar su peso durante el embarazo, pues el incremento de este también es signo del aumento de quistes y también puede desencadenar una diabetes con mayor facilidad.

Las bondades de la dieta

A pesar de que no hay un tratamiento definitivo para evitar la aparición de quistes en los ovarios, sí es claro que mantener una alimentación balanceada y tener el hábito de hacer ejercicio regularmente ayuda a disminuir algunos síntomas relacionados, como la ovulación irregular, y mejoran la condición física en general, lo que contribuye a un estado de bienestar. El Centro Médico de la Universidad de Washington remienda mantener una dieta balanceada, prefiriendo los alimentos en su estado menos procesado y evitar el azúcar. Los carbohidratos más saludables son los granos enteros, frutas, verduras, legumbres y leche en porciones moderadas, que solo producen ascensos suaves en la insulina. Además, la fibra y la proteína en estos alimentos retrasa el aumento de azúcar en la sangre.

Las proteínas son bienvenidas porque no elevan la insulina, al igual que las grasas, pero de estas últimas hay que tener un consumo moderado porque pueden tener un efecto negativo en los niveles de insulina. El control del peso, el ejercicio y la consulta regular con los profesionales de la salud pueden hacer de esta afección algo más fácil de sobrellevar.

Consejos para una buena alimentación

1. Distribuya sus carbohidratos de manera uniforme a lo largo del día. Lo ideal es de 2 a 3 porciones en cada comida, si usted desea perder peso, y de 3 a 4 porciones en cada comida, si desea mantener su peso actual.

2. Una porción de carbohidratos es igual a una rebanada de pan integral, una tortilla, una fruta pequeña, media taza de fruta fresca, media taza de legumbres, media taza de cereal integral, un tercio de taza de pasta de grano entero o arroz integral, tres tazas de crispetas o una taza de leche o yogur.

3. Incluya en su dieta algunos pescados grasos, nueces, calabazas y semillas de lino (linaza). Contienen ácidos grasos esenciales omega-3 que ayudan a mejorar los niveles de colesterol y protegen contra las enfermedades del corazón.

4. Base sus comidas en porciones de carbohidratos saludables e incluya un poco de proteína o grasa. Esta combinación ayuda a que la glucosa y la insulina en la sangre se eleven lentamente y permanezcan en un nivel saludable entre comidas. También puede ayudar a que se sienta satisfecho durante más tiempo.

5. Ingiera comidas más pequeñas con aperitivos en el medio. Esto también ayuda a mantener estables los niveles de azúcar e insulina en la sangre e impedirá que sienta demasiada hambre. Comer cada 3 a 5 horas funciona bien.

6. Evite las bebidas azucaradas y los alimentos que contienen hidratos de carbono refinados, como los dulces, cereales azucarados, pasteles y repostería, pan blanco y cualquier producto elaborado con azúcar o harina blanca. Estos alimentos pueden causar niveles altos de azúcar y de insulina en la sangre.

7. Aprenda y practique una alimentación consciente. Esto significa comer sólo cuando su cuerpo necesita combustible, no cuando usted se aburra o tenga un antojo.

8. Coma por lo menos cinco porciones completas de frutas
y verduras todos los días. Estos alimentos están llenos de nutrientes y la mayoría tienen un bajo contenido de calorías.

9. La fruta entera es una opción más saludable que el jugo de la fruta, ya que contiene fibra. Esto significa que sus azúcares naturales se absorben más lentamente que los azúcares en el jugo.

10. Limite o evite la cafeína, los edulcorantes artificiales y la nicotina. Estos pueden aumentar los niveles de insulina.

11. Mantenga un diario que le ayude a ver sus patrones de alimentación con claridad. Esto hace que sea más fácil encontrar áreas en las que se pueden realizar cambios.

Fuente: Centro Médico de la Universidad de Washington