Lo que expresa el llanto del bebé Lo que expresa el llanto del bebé

Identificar las causas por las cuales el recién nacido llora evitará sufrimientos innecesarios. Algunos signos de alerta para estar atentos.

Asesora: Beatriz Ospina gonzález – Pediatra
Adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

El escenario de unos padres desvelados y un bebé llorando en la madrugada no es exagerado, el llanto es la expresión de los recién nacidos. Es la primera forma de comunicación que tienen los infantes cuando algo no les gusta, si tienen hambre, les aprieta la ropa o les incomoda; en caso de que necesiten un cambio de pañal, e incluso si tienen frío o calor. En muchas ocasiones, el llanto es su recurso para llamar la atención de los padres.

Muchas veces pueden llorar porque tienen algún capricho y es la forma de comunicarlo, cuando quieren que los arrullen o los acunen, que les recuerden la sensación que tenían al estar en el útero, advierte la pediatra Beatriz Ospina, “esto los hace sentir más tranquilos porque perciben la respiración de la mamá o escuchan su corazón tal como lo hicieron durante nueve meses en el vientre. Eso les transmite algo de calma”.

Más que mimos

Hay que tener en cuenta que no siempre se trata de rabietas injustificadas, mimos o ganas de hacer sus necesidades. Es importante reconocer signos que indiquen expresiones de dolor o molestias más graves. Aquí, algunas señales de alarma para acudir a un especialista:

  • Si el llanto es incontrolable y se prolonga por más de treinta minutos, acompañado de gestos de dolor.
  • Si el lloriqueo les impide comer.
  • Generalmente los bebés se calman al alimentarse, pero si no lo hace o no acepta la comida es prudente consultar.
  • Presencia de fiebre.
  • Cambios de comportamiento, como irritabilidad e intranquilidad que no los deja ni dormir.

Hay otras causas no tan graves como la dentición, es decir, cuando empiezan a salir los dientes de leche alrededor de los seis meses; también los procesos de vacunación suelen ponerlos irritables y llorosos hasta dos días después; o las hernias inguinales, que son abultamientos en la ingle. Sobre estas últimas, el sitio web de La Biblioteca Nacional de Medicina dice que los pequeños pueden desarrollar hernias cuando hay una debilidad en la pared abdominal. Las inguinales (en la ingle) son comunes entre los niños, sin embargo, algunos no presentan síntomas hasta que son adultos.

Antes de solicitar una consulta, la pediatra sugiere hacer una lista de chequeo para descartar causas como: hambre, pañal sucio, sensación de frío o calor y fiebre. Estas ayudan a resolver las dudas antes de tomar una decisión apresurada.

El cólico del lactante

La pediatra Beatriz Ospina explica que entre la tercera y la décimo segunda semanas de vida ocurre un período de llanto que se llama el cólico del lactante. Tiene como particularidad que se presenta durante tres horas (de 5:00 de la tarde a 8:00 de la noche), tres días a la semana, por tres semanas. Antes y después de ese lapso, el niño tiene un comportamiento normal. “No se sabe si es por sobrecarga de estímulo o por inmadurez, pero lloran”, comenta la pediatra. Para calmarlos es válido arrullarlos o mecerlos. Otra idea es darles un viaje corto en carro, ya que la vibración del automotor los calma. “Muchos padres de familia se devuelven camino a urgencias al darle este manejo”, agrega la doctora. También es viable darles un baño, un masaje descendente en su estómago, ponerles música suave, balancearlos en una hamaca o en el coche.

Además hay que tener cuidado con la forma en la que se consuela a los pequeños. En el desespero, algunos padres los agitan cuando lloran, lo cual puede provocar el llamado síndrome del niño agitado, que tiene efectos en el cerebro de los menores, pues este es inestable y frágil a esas edades, y les pueden generar hemorragias intracraneales.

Los terribles dos años

Así muchos llaman a esta etapa, explica el sitio web de la Clínica Mayo que los padres, generalmente, observan cambios rápidos en el humor y las conductas de un niño, por lo que es difícil manejarlos. Comenta la especialista que a esta edad, la frustración es el detonante más frecuente del llanto. “Lo hacen porque su pensamiento es más rápido que el lenguaje, y al no poder expresar lo que quieren decir, lloran”. Es la famosa fase de las pataletas. Se recomienda a los cuidadores tener paciencia y aplicar la disciplina positiva, que consiste en acompañarlos en el llanto, explicarles que si lo quieren hacer, lo hagan, para que ellos se autoconsuelen.

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