Mamá millennial: construye lazos para ser más consciente Mamá millennial: construye lazos para ser más consciente

Las madres de las nuevas generaciones tienen el mundo en un clic y eso las ha llevado a estar más informadas y construir redes de apoyo que les facilitan la vida.

Asesoras: Carolina Molina , psicóloga infantil
Ana maría franco, entrenadora de padres

Ser mamá no es la decisión obvia de toda millennial. Las mujeres nacidas entre 1981 y 1996 tienen más ambiciones profesionales y más conciencia de lo que significa trabajar y criar al mismo tiempo. “También es responsable tomar la decisión de no tener hijos, porque mis prioridades son otras y no tengo tiempo para criar, eso también es muy bonito”, dice Carolina Molina, psicóloga infantil y autora del libro Guía para una mamá millennial. Esa conciencia es, cuando se deciden, la que las lleva a leer los libros, escuchar podcast, formarse con cursos, seguir a los especialistas en Youtube y conseguirse una tribu virtual en Instagram o Facebook que esté viviendo lo mismo que ellas.

Ya no se trata de seguir al pie de la letra los consejos o enseñanzas de las abuelas, sino de configurar una experiencia propia a partir de toda la información con respaldo científico que se puede conseguir en la red. Pero sí conservan una herramienta de antaño, la intuición, que les ayuda a navegar entre todos los datos disponibles y las voces que les quieren señalar lo que deben hacer. “Es realmente lo que te va a decir cuál es el camino a seguir, que eso sí tenía la mamá de antes. Como no tenían tanta información escuchaban más su intuición y no se dejaban perder tanto, eso es uno de los grandes retos para manejar la tecnología de manera responsable, porque puede aumentar los niveles de estrés y ansiedad”, afirma Molina. Por su parte, Ana María Franco, entrenadora de padres certificada y bloguera en @mamaconamor, siente que esa certeza es la verdadera guía para la maternidad, que en realidad las búsquedas en Google son solo una manera de soportar racionalmente la intuición que puede parecer irracional, por lo que es importante saber reconocerla y escucharla.

Un poco de rebeldía

Los millennials crecieron con padres a menudo inflexibles, exigentes y severos. Las generaciones anteriores solían tener un estilo de crianza autoritario, que según la Asociación Americana de Psicología, se caracteriza por tener muchas reglas, exigir obediencia y estar a favor del castigo como forma de control. Esto genera niños que tienden a ser “irritables, aprensivos, temerosos, temperamentales, infelices, irascibles, malhumorados, vulnerables al estrés y sin ganas de realizarse”, emociones que los millennials experimentaron durante su infancia. Eso sumado a la aparición de conceptos como la inteligencia emocional, la escucha activa y la comunicación asertiva a finales del siglo XX hicieron que, a su turno de ser padres, replantearan las formas.

“Cuando uno es mamá no quiere que nadie le diga lo que tiene que hacer, muchas veces hasta se va en contravía de los papás porque siente que por fin puede dirigir el rumbo de su vida”, explica Franco. Molina coincide en que esa rebeldía es una característica de las mamás millennials. Lo dice con seguridad pues lleva diez años trabajando con padres de familia y además comparte con ellas diariamente en su página de Instagram @carolina.molina.o, pero advierte que hay que distinguir entre la rebeldía que quiere romper con concepciones anteriores para crear nuevas tendencias y la rebeldía destructiva que lleva a sentimientos negativos.

“Gracias a lo que nuestros padres nos mostraron, hoy sabemos qué es lo que no queremos; gracias a todo lo bueno que ellos hicieron y nos dieron, como amor y valores, hoy somos las personas que somos, entonces hay que tener cuidado. Ese puede ser un reto de nuestra generación, que la rebeldía no nos llene de resentimientos ni odio, sino que nos lleve a buscar una mejor versión de nosotros mismos”, afirma.

Conciencia sobre todo

Ese desarrollo de la conciencia se extiende a todos los campos de la vida. No solo las mamás millennials tienen claros cuáles fueron los errores de sus padres que no quieren repetir, sino que también tienen en la cabeza la importancia del medio ambiente, lo determinante que es la correcta alimentación a lo largo de toda la vida y el gran espectro de diversidades que se está configurando hoy, entre otros, lo que las lleva a tomar decisiones como la preferencia por productos sostenibles o ecoamigables, la restricción del azúcar en las dietas de los más pequeños y la importancia de no limitar las actividades de los niños de acuerdo con la concepción tradicional del género, para que tengan más abiertas sus opciones a la hora de determinar su identidad u orientación sexual.

Se puede intuir la influencia de las religiones orientales en esas ideas de conciencia, que llegaron a Occidente en forma de tendencias espirituales de bienestar como la meditación, el mindfulness (atención plena) y el yoga, prácticas comunes en los millennials, que suelen transmitir a sus hijos. “No tiene nada que ver con la religión sino que es un tema más espiritual, parte de la búsqueda de cómo ser mejores personas para ser mejores papás”, analiza Molina.

Pertenecer a una tribu

Internet no solo se convirtió en fuente de información, también en punto de encuentro. Las comunidades como Wikimujeres no solo sirvieron para compartir errores, miedos y experiencias de las mamás más jóvenes, sino marcas recomendadas, profesionales, escuelas y servicios. Ana María Franco abrió su perfil en Instagram como una forma de buscar interlocutoras con las cuales identificarse, pues sus amigas aún no habían tenido hijos, además había acumulado una gran cantidad de información sobre desarrollo infantil, porque su primera hija nació prematura, y quiso compartirla de manera más clara a como ella la recibió. Para Ana María esa es su tribu, la red de apoyo con la que está criando a sus hijas. La crianza de esta forma no solo brinda apoyo emocional, sino que contribuye con ideas prácticas.

También es posible establecer una tribu con las personas cercanas a la familia para delegar tareas y tener la posibilidad de hacer otras cosas. “Hay que abrir la mente y confiar, porque necesito ayuda del otro definitivamente, siempre va a ser mejor cuidar en tribu con los abuelos, la suegra, las tías y quien quiera ayudar. Es muy difícil tener que hacer todo sola y, a veces, es uno también el que le cierra la puerta a la gente sin darse cuenta”, afirma Molina.

Los errores que cometen no son pocos, pueden cambiar con frecuencia de opinión y estilo de crianza porque encuentran nueva información, también pueden llegar a sobreexponerse en las redes sociales, incluso a rozar el narcisismo. Están lejos de la perfección, algo que incluso puede ayudarlas a sentirse más tranquilas con la vida que llevan y el caos de la maternidad, pero tienen claro que el tiempo presente es el mejor y que siendo buenas personas serán buenas madres y dejarán mejores hijos al mundo.

Ser madre en tiempos de incertidumbre

La crianza positiva describe un conjunto de comportamientos parentales que pueden fomentar la capacidad de los niños para amar, confiar, explorar y aprender. El objetivo de la crianza positiva es ayudar a los padres a guiar el sano desarrollo de sus hijos en el contexto de la cultura familiar. Los elementos clave para la crianza positiva incluyen la capacidad para:

  • Entender o imaginar el punto de vista del niño, especialmente durante momentos desafiantes.
  • Responder con interés y sensibilidad a las señales del niño.
  • Reconocer que ser padre puede ser estresante y los errores son parte de la crianza.
  • Reconocer y celebrar las fortalezas, habilidades y capacidades del niño para aprender y desarrollarse.
  • Dar orientaciones y establecer límites de comportamiento apropiados para la edad.
  • Trabajar para lograr un balance entre las necesidades de los padres y las de los hijos.
  • Disfrutar de los momentos de conexión con el niño.
  • Reconocer y regular sus propios sentimientos y comportamientos antes de responder a los del niño.
  • Buscar ayuda, apoyo o información adicional sobre la crianza cuando se requiera.