Modelar la vida en común Modelar la vida en común

Al momento de tomar decisiones trascendentales en pareja, es importante que ambos estén en la misma página. ¿Qué hacer para gestionar los desacuerdos?

Asesoras:  Susana Vélez, psicóloga
Ana María Ospina, psicóloga

La vida en pareja demanda mucho más que amor mutuo, es necesario que los proyectos de vida de ambas personas coincidan en cierta medida o se puedan modelar entre los dos para que se conviertan en planes que trabajarán a largo plazo. Para la terapeuta Susana Vélez, en este proceso es clave la comunicación. Todas las parejas se expresan de una manera u otra, pero hay que analizar si lo hacen de manera adecuada a la hora de tomar decisiones juntos.

En sus consultas, a Vélez le gusta recomendar el libro de Los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz para tener unos principios clave: “sé impecable con tus palabras, no te tomes nada personalmente, no hagas suposiciones y haz siempre tu máximo esfuerzo”. Esas ideas ayudan a un proceso más fluido y claro. “Es importante, antes de emprender algún proyecto conjunto, que ya hayan llegado a un nivel de mutuo conocimiento y que cuando vayan a tomar alguna decisión, lo hagan en un tiempo y espacio adecuado, donde puedan conversar y observar el lenguaje corporal”, afirma la especialista.

El lenguaje corporal puede revelar muchas cosas o aclarar el verbal, también es importante para Vélez fijarse en las alertas, que surgen cuando un miembro de la pareja empieza a romper los rituales que tenían juntos, se aleja o cambia de cualquier otra forma su comportamiento. “Antes de tomar una decisión trascendental hay que solucionar esas ‘banderas rojas’, no se pueden emprender proyectos importantes en medio de la inestabilidad ni tampoco tratar de llenar vacíos con ellos”, explica.

Por su parte, la psicóloga Ana María Ospina considera que las personas deben pasar por una serie de experiencias individuales antes de aventurarse a construir en pareja, para tener muy claro lo que quieren o no para su vida y podérselo transmitir al otro, en su momento. “Llevar una vida independiente, tener un proyecto personal, haber tenido relaciones previas, viajar y concretar los sueños, proporcionan una madurez y autoconocimiento que aportan mucho a la construcción de una relación”, comenta. La claridad del individuo, sus gustos y propósitos llevan a que sea más exitosa la relación de pareja, pues hay menos dudas.

Un camino impredecible

Hacer esos ejercicios no es garantía de nada y es claro que los planes y sueños se pueden modificar en el tiempo, más cuando se encuentran con los de otras personas y se puede llegar a acuerdos, pero los individuos deben tener definidos sus “no negociables”. Cuando deciden emprender un proyecto juntos, pueden hacer un ejercicio de proyectarse en el futuro, para ver si se van a encontrar con esos “no negociables” en el camino y cómo van a tomar ciertas decisiones, explica Vélez. “Por ejemplo, si se van a ir a vivir a otro país porque alguno tiene una buena oferta de trabajo, deben hablar sobre las perspectivas profesionales del otro miembro de la pareja allí en el tiempo o si van a tener hijos en ese país”.

Para Ospina, una solución para superar los obstáculos es imaginar el proceso muy esquemáticamente “como si te fueras a preparar un sánduche”, y paso por paso ver en dónde se pueden presentar las dificultades y pensar posibles soluciones. Otro ejercicio de proyección que propone Vélez es observar otras parejas y comentar qué les gusta y qué no de ellas.

Aunque las redes de apoyo son importantes, para Vélez, también lo es tener en cuenta que solo los dos conocen el ritmo de su relación, saben cómo es su forma de comunicarse y de tomar ese tipo de decisiones, independientemente de lo que pueda pensar su entorno. “No está mal escuchar un buen consejo, pero los comentarios imprudentes o incendiarios pueden crear problemas, de hecho ponen presión sobre la relación y es bueno que la pareja se blinde, construyan una burbuja donde ambos decidan qué van a dejar entrar y qué no. Así incluso se pueden apoyar mutuamente cuando se encuentren en una situación social incómoda”, elabora.

La toma de decisiones en pareja o la dirección de proyectos puede convertirse en una disputa de poder y es ahí donde se debe tener cuidado. “No se trata de ganar”, advierte Vélez, pero ambas psicólogas coinciden en que eventualmente la idea de uno se sobrepondrá sobre la del otro y es importante que esto no lleve a frustraciones que dañen la relación.

También es clave tener en cuenta que una decisión grande no se toma de un día para otro, deben darse espacios para pensar individualmente y analizar todas las opciones. “Es como si tuvieran una empresa y hacen una junta, cada uno expone sus argumentos y si no es aprobada la propuesta, deben volverse a reunir con otras perspectivas para poder continuar”, explica Vélez. Aunque la terapia, individual o de pareja, no siempre es necesaria, puede ser otro recurso para superar tropiezos.

Una idea al momento de construir proyectos juntos, como viajes, emprendimientos, vivienda etc. es hablar sobre sus expectativas y trazarse metas y acciones.