Para hablar de sexualidad con claridad Para hablar de sexualidad con claridad

La adolescencia es una de las etapas más complejas para el desarrollo sexual de los hijos, por esto, la comunicación, comprensión y respeto familiar son indispensables.

Asesora: Gloria Hurtado Castañeda
Psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Esperar que los hijos lleguen a la adolescencia para tener esta conversación no es una opción. “Los temas ya no se congelan hasta cierta edad como antes. Si como mamás o papás no sabemos naturalizarlos ni eliminar estigmas o estereotipos desde que los hijos están pequeños, ellos tampoco lo harán, y más tarde no van a querer entablar este tipo de charlas en familia”, afirma la psicóloga Gloria Hurtado Castañeda. “Es lo mismo que afirmar: no les voy a hablar de política hasta que tengan 18 años y puedan votar. Pero ¿por qué no si naturalmente somos seres políticos?”, añade.

La sexualidad es la capacidad de una persona para asumirse como hombre o mujer, explica la experta. Está en la actitud, el comportamiento, en las emociones. “Hace parte de todo, incluso de las decisiones que tomamos. Por ejemplo, elegir una película tiene que ver con la sexualidad, y es por esa naturalidad que se debe poner sobre la mesa de forma orgánica”. Como hablar del clima o de los colores. Hurtado hace énfasis en que la sexualidad no se reduce a la genitalidad: “No son lo mismo. Como padres de familia debemos tener esto muy claro. La sexualidad se relaciona con el comportamiento, mientras que la genitalidad, como el nombre lo dice, se concentra en los genitales. Anteriormente, se le llamaba sexualidad a enseñarles a los jóvenes el uso correcto de los anticonceptivos o cómo nacen los bebés. Y era un error, eso es genitalidad”.

Con esta base, mamás y papás deben tener presente que todo lo que sucede en casa va a tener una influencia sobre la sexualidad de sus hijos, la forma de asumir su cuerpo y de relacionarse con otras personas; desde las interacciones directas que tienen con ellos, hasta lo que ven y perciben individualmente. “Cuando tienes una discusión frente a tus hijos le estás dando un ejemplo de sexualidad. Cómo respondes a situaciones de estrés, cómo gritas, cómo resuelves tus problemas. Si yo veo a mi mamá con una actitud negativa frente a mi papá, por ejemplo, como hija no voy a querer parecerme a eso y también va a tener influencia sobre mi sexualidad”.

Comprensión ante todo

El primer paso que madres y padres deben dar es comprender que el ser humano es emocional y sensorial, sobre todo en la niñez, cuando se experimentan muchas cosas por primera vez. Otro punto que deben asumir es el aprendizaje, educarse. “La ignorancia nunca ha sido buena consejera. Hay padres que piensan que saben del tema y en realidad están perdidos en lo que intentan hablar con sus hijos”, explica la psicóloga.

Los hijos tienen la capacidad de percibir esa ausencia de conocimiento, lo que impulsa a los menores a buscar respuestas en otras personas. Ahora, esto es una tendencia global que le ha abierto el camino a otros tipos de educación sexual y formas de llevar a los adolescentes al tema; una es la llamada educación entre pares, un enfoque donde los integrantes de una comunidad reciben consejos de salud de alguno de sus compañeros.

En este caso, los adolescentes acuden a otro adolescente previamente educado con todas las herramientas para guiar a sus compañeros. Una de ellas es la activista norteamericana e integrante de la organización Global Citizen, Thea Holcomb. La joven de 17 años se ha convertido en una voz de confianza para los más jóvenes de su escuela y comunidad, que tienen inquietudes sobre sexo, sexualidad, identidad de género y preferencias sexuales. “Cuando no se sienten cómodos hablando con los papás van a buscar respuestas en muchos lugares, en otras personas y es completamente normal […]. La sexualidad muchas veces no puede estar solo en manos de los padres, sino en manos de expertos”, agrega Gloria Hurtado.

Fluir con la época

Para anular los prejuicios también es clave entender en qué consisten los cambios generacionales y cómo influyen sobre el comportamiento. “Es importante que los papás entiendan que sus hijos viven en una época muy diferente a la que ellos vivieron de adolescentes. No los pueden educar de la misma manera como ellos fueron educados. Hay que tener la grandeza y la conciencia para darles la posibilidad de que sean hijos de su tiempo”, enfatiza la especialista.

Para lograrlo, la escucha es indispensable, estar alertas. También conocer a los hijos y comprender cómo, incluso sin palabras, están hablando de sexualidad.

Tampoco hay que escandalizarse. “La adolescencia es una etapa de definición sexual mucho más profunda, en especial hoy en día, cuando es un error creer que las características de un hombre y una mujer son exclusivas de cada uno. Es prudente enfrentar los cambios con apertura y sin resistencia”, dice Hurtado. “Solo basta con hacer el ejercicio de escribir en un tablero una lista de características propias de estos géneros. Y lo que vas a ver ahí escrito son paradigmas, estereotipos culturales”, agrega.

Las nuevas generaciones están hablando de seres humanos, de energías masculinas y femeninas, y de esa misma forma están asumiendo su sexualidad, incluso su género y preferencias sexuales.

“Es positivo que experimenten con sus cuerpos hasta que encuentren qué les gusta y de qué forma se sienten más cómodos, hay muchos que se quedan en una línea intermedia y eso está bien, no hay que convertirlo en un problema”, complementa la psicóloga Gloria Hurtado. Si los padres consiguen este nivel de apertura, conciencia y comprensión frente a la sexualidad, también están aportado en la formación de valores en sus hijos, como el respeto, “porque cuando un niño se burla de una niña o no la trata bien, ahí está la sexualidad implícita, una que no comparte ni respeta las diferencias”.

Cómo abordar el tema para tener un  mejor resultado

  • Escuchar. “Muchas de las situaciones relacionadas con el género tienen que ver con papá y mamá y sus respectivas actitudes. Esto es una conexión. Es bueno analizarnos antes de hablar”, explica la psicóloga Gloria Hurtado”.
  • Comprender. “Tratar de no escandalizarse. En ocasiones no es fácil, sin embargo, la empatía y el respeto en estos casos debe ser el eje central en la conversación”.
  • Apoyar. “Sea cual sea el tema central de la conversación, si los hijos tienen la necesidad de hablarlo es porque pueden estar sintiendo inseguridad, angustia o solo curiosidad. Sentirse apoyados durante estos procesos es indispensable para su desarrollo emocional”.