Pequeños cambios para tratar la rosácea Pequeños cambios para tratar la rosácea

Simples cambios en algunos hábitos pueden reducir efectivamente la frecuencia e intensidad de los enrojecimientos repentinos causados por esta enfermedad. 

Lo primero que debe saber una persona diagnosticada con rosácea es que su condición es crónica. Esto quiere decir que lo acompañará el resto de su vida, pues no hay una cura para eliminarla por completo. Sin embargo, esto no quiere decir que los síntomas tengan porqué impedir el desarrollo de una vida normal.

Para mantener la enfermedad bajo control, los pacientes deben identificar cuáles son los detonantes que desencadenan los enrojecimientos y hacer cambios comportamentales para evitar afecciones. La Academia Americana de Dermatología y la Asociación Colombiana de Dermatología listan los siguientes como detonantes comunes:

  • Sol: para controlar la cara roja causada por el sol, se recomienda el uso diario de un protector solar suave (apto para pieles sensibles), con SPF 30 o superior, y el uso de sombreros o gorros.
  • Estrés: situaciones tensas pueden hacer que alguien se sonroje. Para esto, se deben buscar actividades que ayuden a liberar el estrés como la meditación o ejercicios de respiración.
  • Calor: este puede provenir de chimeneas, hornos, bebidas o baños calientes. Lo mejor es optar por agua tibia a la hora de la ducha, tomar bebidas frías o tener un ventilador o abanico a la mano.
  • Alcohol: en algunas personas el vino tinto, particularmente, causa enrojecimiento. Ellos pueden optar por otras bebidas.
  • Comidas condimentadas: comidas ácidas o picantes, específicamente. En este caso, es mejor evitarlas.

Es importante tener claro que cada persona tiene una condición diferente y que pueden existir otros detonantes, un poco menos comunes. El mejor tratamiento es identificarlos y evitarlos. Por último, para cualquier tratamiento adicional es recomendable visitar al médico especialista.