Placenta previa, una complicación poco frecuente pero riesgosa Placenta previa, una complicación poco frecuente pero riesgosa

La placenta, el órgano por el cual se conecta la madre con el bebé, va creciendo y desplazándose a medida que avanza el embarazo y el útero se estira.

Cuando ya en el último trimestre permanece en la parte inferior llegando a obstruir el cuello uterino es señal de alerta. El ginecólogo obstetra José Fernando Vélez nos explica acerca de esta enfermedad, poco común, pero bastante riesgosa para las gestantes.

¿Cómo se presenta la enfermedad?
La placenta previa es un trastorno de la posición de la placenta en el útero que afecta a algo menos del 1% de las embarazadas, pero es causa importante de complicaciones serias como hemorragia, anemia y dificultades serias del parto.

Lo que ocurre cuando se presenta esta complicación es que la placenta ocluye el cuello del útero pues esta no se desplaza lo suficiente hacia la parte superior del mismo. Dada la obstrucción, la gestante llega a tener un sangrado vaginal que puede comprometer tanto la vida de la embarazada como la del bebé.

¿Cómo detectarla a tiempo?
“Su diagnóstico es muy fácil de realizar mediante una ecografía usualmente en el tercer trimestre de embarazo, ya que en los primeros trimestres es frecuente que la placenta presente esta alteración posicional que no genera problemas al embarazo y únicamente se convierte en problema, si persiste alterada la posición de ésta después de la semana 32 de gestación.
Cuando no se hace el diagnóstico por ecografía, quien la padece suele sufrir un sangrado vaginal abundante, indoloro, rojo e inmotivado que la lleva a consultar. La mayoría de las veces el sangrado cede espontáneamente y permite un diagnóstico adecuado y su correspondiente tratamiento”.

¿Qué hacer cuando se presenta?
“El manejo de este serio trastorno consiste en impedir actividad física en exceso; tratamiento para la maduración de los pulmones del bebé cuando el bebé está muy prematuro, y la vigilancia mediante ecografía para evaluar cambios de posición de la placenta que permitan el parto vaginal.
Si la placenta persiste previa hacia las últimas semanas de gestación no se debe permitir un parto vaginal, y se debe programar una cesárea alrededor de la semana 37”.

La placenta previa es más frecuente cuando se han realizado cirugías en el útero, particularmente cesáreas previas. Por esto, enfatiza el doctor Vélez en que esta es una de las razones por la cuales es muy importante tratar de que los partos se hagan por la vía vaginal.