Que el talón de Aquiles no se vuelva su debilidad al caminar Que el talón de Aquiles no se vuelva su debilidad al caminar

Las dolencias en esta parte del pie por lo general son inflamaciones a las que se les debe poner cuidado a tiempo. Sepa cómo detectarlo y actuar al respecto.

Caminar, correr, saltar y luego sentir dolor en el talón es una sensación desagradable. Una de las causas es el trastorno en el tendón de Aquiles. Este es el que conecta el músculo de la pantorrilla con el hueso del talón, facilitando el movimiento al caminar pues ayuda a levantar el talón del suelo.

La tendinitis y la tendinosis son dos de los padecimientos más comunes, ambas causadas por el uso excesivo o el repentino aumento de una actividad repetitiva que compromete el tendón. La primera es una inflamación por lo general transitoria, pero que si no se atiende a tiempo puede convertirse en la segunda, que degenera el tendón y llega a ocasionar desgarros.

Sentir dolor, rigidez o sensibilidad en la parte baja de la pantorrilla es una alerta de tendinitis. De acuerdo con el Colegio Americano de Cirujanos del Pie y Tobillo  (ACFAS, por sus siglas en inglés), con frecuencia el dolor se presenta al levantarse en la mañana o después de periodos de descanso, después mejora un poco con el movimiento pero vuelve a empeorar con el aumento de actividad.

Se recomienda consultar con un especialista que evalúe la condición del tendón. La extensión de la lesión por lo general se determina con rayos X o con otras modalidades de imagenología.

Tratamiento y prevención

Cuando aparezca una inflamación repentina y esté en etapa temprana, desde el ACFAS brindan algunas recomendaciones:

  • Inmovilizar el pie e incluir el uso de una bota de yeso removible que reduzca la fuerza sobre el tendón de Aquiles y promueva la sanación.
  • Aplicar hielo sobre el área afectada durante 20 minutos cada hora que esté despierto. No coloque el hielo directamente sobre la piel.
  • Los masajes y la movilización de los tejidos suaves, la reeducación para marchar y correr, así como los estiramientos y las terapias con ultrasonido ayudan.
  • Usar los zapatos adecuados para el tipo de pie y la actividad a realizar.

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