Sentirse mejor al manejar el estrés Sentirse mejor al manejar el estrés

El bienestar físico está ligado a la salud mental y en conjunto son imprescindibles para el equilibrio personal. Préstele atención a sus preocupaciones.

Asesor: David A. Quebradas A.
Psicólogo

Es normal sentirse triste ante situaciones de pérdida, angustiado antes de un examen o entrevista laboral y estresado por asuntos del trabajo o cambios en el  entorno.  Esos sentimientos y el estrés son las herramientas del cuerpo para prepararse a enfrentar circunstancias difíciles e inciertas. Por eso es importante prestarles atención para velar por el bienestar. Teniendo esto presente, desde Coomeva Medicina Prepagada se promueve la salud mental, a partir del autocuidado y el apoyo de una amplia red de especialistas.

Por ejemplo, con relación al estrés, es habitual asociarlo a los jefes, los hijos, la pareja u otros familiares. Sin embargo, aunque puedan ser ese estímulo que lo desencadenan, no significa que lo sean en sí. Es importante aclarar que “el estrés no es malo como tal. Se trata de una reacción que pone en marcha al cuerpo ante una situación de emergencia. Un mecanismo de supervivencia que cuando se utiliza en el momento correspondiente, e intensidad adecuada, no causa daño. Antes nos salva la vida e incluso nos ayuda a mejorar el aprendizaje”, indica el psicólogo David Quebradas.

Pero entonces, ¿por qué tiene tan mala reputación? Hay diferentes factores que despiertan esta respuesta: externos e inmediatos, como un superior enojado, o internos como ideas y pensamientos que vuelven al recordar un evento estresante o que se activan al imaginarlo en el futuro. “Acordarse una y otra vez del hecho, volverlo peor de lo que fue o inventarse un escenario catastrófico es propio de los seres humanos. Y lo hacemos de una forma tan elocuente que el mecanismo se activa, esta vez en un tiempo y nivel inadecuado, perjudicando la calidad de vida”, dice el especialista.

La respuesta corporal

A lo mejor tiene claro qué le ocurre a su mente cuando se estresa, ¿qué pasa entonces en su cuerpo? El aumento de la noradrenalina y la adrenalina llega a los músculos, corazón, bronquios y otras partes para garantizar la respuesta adaptativa. Por su parte, el cortisol, que también se incrementa, contribuye a la reparación y recuperación del organismo y a guardar la información de lo sucedido, para que no se olvide. Aunque se trata de un dispositivo adaptativo para enfrentar retos y situaciones cotidianas, el estrés varía dependiendo de cada estímulo y diferencias individuales. El psicólogo señala que “las sustancias químicas no se  disparan en las mismas cantidades en todos los cuerpos y no todas las personas se estresan frente a las mismas situaciones. También enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer pueden hacer que se desencadene de manera inapropiada”.

Cuando es crónico

En definitiva, el estrés es un inconveniente si afecta el bienestar de las personas y cuando a largo plazo evoluciona en un trastorno de ansiedad, por ejemplo. El psicólogo David Quebradas explica que hay dos tipos: “el agudo, que activa un malestar intenso después del hecho estresante. Pero cuando esta respuesta de nuestro cuerpo sigue generando problemas de atención, memoria, dificultades en la toma de decisiones, fatiga, irritabilidad o pensamientos catastróficos, que afectan la funcionalidad, dicha respuesta puede transformarse en un estrés crónico que requiere ayuda profesional”.

Por lo tanto, es fundamental atender esas señales que indiquen que se está pasando de una situación común a algo que genera mucho más malestar y requiere apoyo. Además de analizar de qué manera gestionarlo. Esto con el fin de velar por la salud mental y sentirse bien.

Recuerda que en Coomeva Medicina Prepagada cuentas con una línea de acompañamiento y orientación telefónica: 01 8000 918 082.

Claves para una mente sana

Para mantener un estilo de vida saludable,  el psicólogo David Quebradas recomienda:

  1. Higiene del sueño. El descanso es indispensable para fortalecer los procesos de aprendizaje.
  1. Alimentación balanceada. Dar al cuerpo y al cerebro la energía necesaria para llevar a cabo sus actividades.
  1. Rutina de ejercicio. Para prevenir enfermedades, verse bien y sentirse bien.
  1. Entrenamientos cognitivos. Ejercicios para mejorar la atención, la memoria, el lenguaje, el pensamiento y otros procesos cognitivos.
  1. Red de apoyo. Familia, la pareja y los amigos que brinden confianza, seguridad y afecto para cultivar la mente y emociones de forma saludable.
  1. Apoyo profesional. Recuerda que en Coomeva Medicina Prepagada cuentas con la línea de acompañamiento y orientación psicológica, de medicina general, nutrición y enfermería.