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Cómo enfrentar una ruptura amorosa

Asesoría:
Liliana Álzate Vélez
Magíster en Psicología Clínica

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Terminar una relación de pareja suele ser doloroso e implica una reorganización interna, pero hay formas saludables de tramitarlo.

El amor está en las conversaciones cotidianas y se ha ubicado en distintos relatos como motor del mundo. Aunque la forma de concebirlo ha cambiado dependiendo de la época, nunca ha perdido su fuerza. Lo cierto es que es una construcción que permea diferentes esferas y hay tantas formas de amar como personas en el mundo.

Establecer vínculos románticos con otros atraviesa una diversidad de aspectos, pues son tantas las emociones agradables que genera el sentimiento amoroso que su pérdida ocasiona un proceso de crecimiento feroz sobre la vida cotidiana. 

De acuerdo con la psicóloga Liliana Alzate, con experiencia en relaciones de pareja, gran parte de las dificultades que se presentan en una ruptura amorosa existen desde el mismo momento en que comienza la relación, ya que no se trata de ese “armado mágico que muchas veces se piensa, sino de una construcción de dos personas que vienen con unas historias previas, propias, de sus familias y de sus vínculos anteriores, que van a definir la manera en que se relacionan con otros”.

Al principio se generan unos acuerdos implícitos y explícitos respecto a cómo se van a tramitar asuntos como la sexualidad, el dinero, la comunicación, las diferencias culturales e intelectuales, el nivel de energía, la intensidad, entre otros. Sin embargo, estos no son eternos y muchos varían con las evoluciones individuales. 

Cuando una pareja rompe es porque algunos asuntos no son negociables y son factores decisivos que sobrepasan lo que alguno de los miembros de la relación puede soportar. Es entonces cuando la separación aparece como una elección necesaria. 

Si bien hay aspectos que pueden hacer más llevadero el rompimiento, es innegable que es complejo elaborar un duelo. “Si tú te vinculas no hay la menor posibilidad de que la ruptura sea indolora. Va a doler porque te implicaste. Estar en pareja nos interpela, hay un contar con el otro, un pensarse a partir del otro e incluirlo en las propias decisiones”, explica la especialista en relaciones de pareja.

Este aspecto se agrava con la falsa creencia que han cultivado distintas culturas a lo largo de la historia: emparejarse es volverse una única persona. Lo que pasa, en cambio, es que hay dos personas con estilos afectivos y deseos diferentes. 

El tiempo que dure el proceso de duelo depende de diversos aspectos y no ocurre a la par en la pareja, pues algunos lo elaboran anticipadamente. Las recomendaciones que plantea la psicóloga Liliana Alzate están enfocadas en estrategias para evitar que haya una ruptura excesivamente dolorosa. Según su perspectiva, “es muy riesgoso estar en una pareja con la que tú nunca te hayas planteado qué pasaría si la relación se acaba”. Pensar en que la relación nunca tendrá fin es tan complejo como no disfrutar de ella preguntándose si puede terminar.

Las fases del duelo

No hay un tiempo “normal” para tramitarlo pero la literatura médica habla de aproximadamente unos seis meses antes de que haya riesgo de desarrollar alguna patología. Liliana Alzate cuenta cuáles son.

  1. Negación: es la primera emoción de este proceso, especialmente cuando resulta sorpresivo. Puede derivar en un intento de reparación y el deseo de reintentar que la relación funcione. Algunos pueden prolongar esta fase durante meses e incluso años. 
  2. Rabia: aparece al caer en cuenta de que la relación no funcionó. Cumple una función para ayudar en la separación, pues, de acuerdo con Alzate: “se necesita una buena dosis de rabia para poder decir «no más» aunque haya ambivalencia en los sentimientos”. 
  3. Aceptación: en este punto se tolera la idea de que la experiencia terminó y se comprende que hay asuntos que no van a cambiar, lo que permite una lectura más integral de la situación. 
  4. Perdón: hace parte del cierre y es el momento en que cada uno perdona por las circunstancias que pudieron haberlo afectado durante el vínculo. Llegar a esta fase puede ser más lento. 

¿Qué debes tener en cuenta?

  1. Acepta la realidad de la pérdida: debes reconocer que un proyecto que querías  emprender fracasó, lo cual difiere de ser fracasado. 
  2. Busca ayuda profesional: si hay emociones que te desbordan, ir a terapia es vital para trabajar inquietudes como la rabia, la impotencia, el sentimiento de desprotección y de pérdida. 
  3. Pon límites: suspender la comunicación es necesario para que tu cerebro capte la realidad del rompimiento. Medidas como bloquear o eliminar un contacto, lejos de ser un acto de inmadurez, contribuyen a trazar un límite en un asunto definitivo.
  4. Cuida tus rutinas: realizar actividades, compartir con seres queridos y retomar pasatiempos son alternativas saludables, siempre y cuando la intención no sea exclusivamente que te distraigas de la realidad. 

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