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En la vejez también se puede desear y amar

Asesoría:
Carolina González
médica y sexóloga clínica

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La sexualidad no tiene una fecha de caducidad, el poder expresarla y disfrutarla no está ligado a la cantidad de años, sino a nuestro autoconocimiento.

No hay una sola forma de vivir la vejez. No hay un libreto, ni un manual que indique como debe ser la vida de los adultos mayores. Si deben estar en pareja o dedicar su tiempo a viajar, si tienen que cuidar a sus nietos o realizar actividades que nunca pudieron hacer. Y mucho menos hay una regla general sobre la vida amorosa y sexual en esta etapa de la vida.

“Hay falsas creencias que generan miedos en el adulto mayor, tanto en hombres como mujeres, porque se cree que hay una edad en la que la sexualidad se acaba. Esto se debe desmitificar, la sexualidad es un aspecto inherente a nosotros y nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos”, afirma Carolina Gónzález, médica y sexóloga clínica.

El ser humano tiene diferentes etapas y en cada una de ellas hay beneficios y retos. En la vejez el cuerpo cambia y pierde algunas capacidades, lo que se compensa con la experiencia adquirida. Este momento de la vida es una oportunidad para escuchar el cuerpo, las sensaciones y evitar los estereotipos sociales sobre la manera de amar y desear.

Algunos adultos mayores, por ejemplo, pretenden vivir esta fase con base en una sexualidad adolescente, pero la madurez también es saber que no se es la misma persona a los 17, los 25 o los 30 años y estar consciente de que 20 años de matrimonio no se pueden comparar con el inicio de la relación.

No hay que encajar

El erotismo no se resume en la penetración, los besos y las caricias también cuentan y no hay una sola manera de experimentar la sexualidad. En ocasiones, se lucha con el pasado y se busca cumplir con una expectativa, pero lo importante es centrarse en el presente y preguntarnos mucho sobre lo que queremos hacer y no tanto sobre lo que debemos hacer.

¿Cómo quiero vivirla? ¿Qué me gustaría sentir? son cuestionamientos que deben aparecer de manera constante para saber si se está en el punto deseado.

En esta etapa de la vida, son frecuentes condiciones médicas como hipertensión, diabetes, colesterol alto y otras que pueden afectar la erección, la lubricación vaginal y por ende el deseo. Además, de los cambios emocionales y sociales, por lo que la búsqueda del equilibrio es primordial y las limitaciones físicas o de salud se pueden tratar.

“La sexualidad no se puede centrar en el ritmo y el rendimiento. En ese sentido, yo siempre digo que el sexo no se piensa, se siente. Evidentemente vamos cambiando y no somos los mismos que éramos. Pero no tenemos que serlo, y no hay que cumplir unos patrones. Si la persona está en una relación de pareja, las muestras de cariño, de amor y estar juntos para disfrutar potencian la experiencia emocional y erótica”, dice González.

50%

aproximadamente, de las mujeres sexualmente activas entre 75 y 85 años, reportan falta de interés en el sexo, dice Healthin Aging.

Una edad que cambia

Otro de los factores que se deben tener en cuenta es la transformación del concepto de vejez. El adulto mayor de hoy no es el mismo de hace unos años. Los avances científicos y sociales han ayudado a que la expectativa de vida aumente. Esto nos hace más longevos y potencia nuestra tranquilidad y felicidad a medida que envejecemos.

La opinión de los demás, el qué dirán importan menos, y los miedos de la adolescencia tienden a desaparecer. Hay más libertad y tranquilidad, y se empiezan a cosechar los frutos de lo sembrado. La vejez tiene ventajas que pueden ofrecer mucho bienestar en los aspectos amoroso y erótico.

La manera de vivirla va a depender de la educación, creencias, pensamientos, valores y condiciones de salud de la persona. No todos tienen que ser iguales y tampoco se puede generalizar.

Además, hay crisis que se pueden presentar como la viudez, la pérdida de capacidades, la independencia de los hijos, pero que se pueden superar como sucedió con otros retos. Y ante estos es indispensable respetar las decisiones que se tomen. Es válido enviudar y volverse a enamorar, pero también lo es decidir no buscar otra relación.

La sexualidad no se acaba, y así como el amor hay muchas formas de sentirse amado o de expresarlo. Lo fundamental es buscar ayuda si se requiere, preguntar cómo afectan los medicamentos, ir al psicólogo y hablar con la familia lo que se desea.

“No solamente somos cuerpo, biología o células. Somos personas que sentimos y nos emocionamos y enfrentamos muchos cambios sociales, emocionales y físicos. La idea es adaptarnos y vivir de la forma más placentera que vayamos encontrando. El placer de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. La vejez se vive de diferentes maneras, no hay porque sufrirla”, declara la médica y sexóloga clínica.

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La vida empieza hoy relata la vida paralela de tres mujeres y un hombre que están en la vejez y empiezan a explorar su cuerpo gracias a varios talleres sobre sexualidad a los que asisten.

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