Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fuertes sonidos repercuten de forma directa en la salud auditiva, pero también pueden causar otro tipo de trastornos.
Los constantes ruidos del tráfico son el causante de más del 80 % de la contaminación acústica de las ciudades, al igual que las fuentes de ocio ruidosas como conciertos o discotecas.
De acuerdo con la comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología, Cirugía de cabeza y Cuello conocida como SEORL CCC, este tipo de sonidos no solo afectan el oído, también causan repercusiones en la salud en general.
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Estas son algunas de las problemáticas asociadas a los fuertes ruidos:
- Alteración en las etapas del sueño. Descanso que no es óptimo ni reparador, además produce insomnio, una causa asociada al bajo rendimiento de las actividades diarias y del estado de alerta (favoreciendo accidentes).
- Dificultad en el aprendizaje. Disminuye la atención, la motivación, la concentración y la memoria.
- Diabetes. Según el Informe de Ruido y Salud «el incremento de un 0,5 dB por ruido de tráfico nocturno se relaciona con un aumento del 4% de la mortalidad por diabetes».
Mortalidad y/o bajo peso al nacer. Según el mismo estudio, el ruido se relacionan con más probabilidades de mortalidad y bajo peso al nacer (6%) y con nacimientos prematuros (3,2%).