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Segundos bebés, una bienvenida llena de cambios

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La necesidad de atención y los celos serán dos de los principales problemas con los que tendrá que lidiar el hasta ese momento hijo único.

Asesora: Daniela Celis
Médica especialista en Pediatría

La noticia de un nuevo miembro en la familia es sinónimo de alegría, pero también de inquietudes y transformaciones, en especial para ese hermano o hermana mayor que verá alterada su cotidianidad y sus espacios. Los cambios en la rutina y el tener que compartir a sus padres con el bebé podrían despertar celos o retrocesos en su proceso formativo, buscando ser otra vez el foco de atención.

En un primer momento, la información correcta y acertada será clave para preparar al niño y hacerlo consciente de la llegada de su hermano. Para Daniela Celis, especialista en Pediatría, el hijo mayor debe ser uno de los primeros miembros de la familia en enterarse de la noticia, para evitar confusiones e informaciones erróneas por parte de otras personas.

Igualmente, recomienda hacerlo después de los tres meses del embarazo, “muchas de las pérdidas accidentales se dan en esos primeros momentos y si el niño se entera sería muy trágico”, afirma.

Las palabras para explicarle deben ser sencillas. No le hace falta tanta información porque lo más importante es que viene otro hermanito y las consecuencias de esto. Además, no se deben crear falsas expectativas, puesto que podría haber desilusión al momento de nacer el bebé. Igualmente, se aconseja relacionar la fecha tentativa del parto con momentos del año para que el niño se haga una idea más fácil del tiempo.

“Una de las formas de contarle este hecho podría ser: ‘hija (o hijo), más o menos en Navidad vamos a esperar que venga otro hermanito a la familia, es decir, otra personita va a llegar a casa. Esa persona será pequeña, así como tú llegaste y va a ir creciendo poco a poco, va a vivir con nosotros, y va a salir de mi barriguita’”, dice Celis.

El infante no va a comprender muchas cosas, sin embargo, con el paso de los días y viendo los cambios físicos de la mamá se irán resolviendo algunas dudas. Lo esencial es apropiarlo del embarazo y de su rol como hermano mayor.

También hay que permitirle que exprese sus temores y si es posible llevarlo a conocer otros bebés, que los vea y sepa qué hacen. Familiarizarlo con ellos es un proceso que le dará más herramientas.

El nacimiento

Hay que planificar bien para que el hijo mayor sea uno de los primeros en conocer a su hermano. Y en ese momento no dejarlo al cuidado de otras personas, porque se sentirá desplazado.

Los cambios más notorios llegarán luego del parto. Los celos y la necesidad imperiosa de llamar la atención serán dos de las conductas más frecuentes. “Estas actitudes hacen parte de lo que se conoce como el síndrome del príncipe destronado. Y lo primordial es comprender que los cambios son transitorios y en promedio pueden durar dos meses mientras el hijo mayor se adapta a la transformación que tuvo su núcleo familiar”, explica la especialista.

También podrían dejar de comer o disminuir mucho la ingesta. Tener algunas pesadillas o insomnio, incluso ser más desobedientes, tímidos, inseguros o tener regresiones en hitos que ya habían alcanzado, como el dormir solo o el ir al baño sin necesidad de acompañamiento.

¿Cómo actuar?

El adulto siempre tiene que estar muy tranquilo y permitir que su hijo exprese todo lo que siente. Evitar las comparaciones y frases como “te estás comportando como un bebé”, que son formas de reprender muy culturales, pero que pueden generar más daño.

El castigo físico siempre es un error. Y aunque la familia se encuentre bajo momentos de estrés no debe recurrir a ello. Para la pediatra lo  ideal sería continuar con los mismos procesos de formación que se venían aplicando, puesto que si se implementan nuevos, se pueden relacionar con la llegada del hermano y provocar más recelos.

También se deben mantener o crear espacios en los que la atención esté puesta en el hijo mayor. Comenzar a practicar un deporte o alguna manualidad con alguno de los padres puede ser una opción.

La mamá y el papá deben mantener su espacio personal y como pareja, para evitar agotarse los primeros meses. Planear lo que desean aunque no se cumpla al pie de la letra y construir una red de apoyo, para el momento en que requieran ayuda.

Una cápsula del tiempo

Las fotografías son una de las mejores herramientas para explicar los cambios que se avecinan. Al mostrar al hijo o hija mayor sus fotos de cuando era bebé, le permitirá realizar dos procesos importantes.

1. Ver que los preparativos para la llegada del nuevo integrante también se le hicieron cuando nació. Un proceso esencial para manejar los celos que pueda sentir.

2. Evidenciar la temporalidad de la situación, puesto que si él creció, su hermanito o hermanita también

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