Una sonrisa bella comienza con una buena higiene oral Una sonrisa bella comienza con una buena higiene oral

Detrás de este gesto que demuestra alegría y amabilidad, hay asuntos tan personales como la autoestima y la valoración propia. El autocuidado es fundamental.

Asesores
Melissa Vásquez Posada, odontóloga
Ariosto Ibañez Rivera, psicólogo clínico, especialista en Inclusión Educativa

Sobre la sonrisa hay múltiples frases célebres que dan cuenta de su potencial para abrirle camino a las buenas relaciones. “La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz”, dice un proverbio escocés; o “el niño reconoce a la madre por la sonrisa”, escribió el novelista ruso León Tolstoi. Es una carta de presentación y por ello cuidarla es clave y en esto es vital la disciplina y la generación de hábitos para conservarla radiante.

Melissa Vásquez Posada, odontóloga de la Universidad de Antioquia, comparte que una buena cantidad de consultas que se recibe están relacionadas con el aspecto estético, porque las personas siempre quieren verse mejor. Por tanto, lo primero que se recomienda es mantener una buena higiene oral que se traduce en hacer habitual lo que se enseña desde niños: lavarse los dientes luego de cada comida, usar la seda dental y el enjuague bucal.

“En la consulta odontológica usualmente vemos tres tipos de problemas relacionados con la apariencia: el color de los dientes —es la más frecuente—, la posición de las piezas dentales y el tamaño”, explica la odontóloga.

Y la higiene oral tiene relación directa con ese primer motivo de consulta. Las manchas oscuras, con tonalidades marrones, y las que tienen un matiz amarillo, generalmente se ocasionan por no seguir hábitos de forma adecuada y a tiempo. “Una buena higiene favorece en gran medida que no se presenten las manchas en los dientes y esto incluye la visita al odontólogo y al higienista dental, que hace una limpieza más profunda en los lugares donde alcanzamos a llegar, pues allí se forman depósitos que se van endureciendo y que no salen ni con cepillo ni con seda”, enfatiza la odontóloga.

Sonrisa y autoestima

La sonrisa también está vinculada al amor propio, al concepto que tiene cada individuo de sí mismo y, de hecho, trasmite otros asuntos más emocionales, por ejemplo, sentimientos o estados de ánimo. Frente a esto, Ariosto Ibañez Rivera, psicólogo clínico y especialista en Inclusión Educativa, detalla que “considerar que la sonrisa propia no es bonita puede afectar otros conceptos sobre sí mismo, como el social, que determina nuestra capacidad para relacionarnos con los demás. O el emocional, que define nuestra percepción sobre las fortalezas y la capacidad de adaptación”.

El especialista destaca que en el cuidado de los dientes son esenciales múltiples factores, entre ellos creación de hábitos, estilos de vida, aprendizaje, experiencias, recursos físicos. “Sin embargo, una percepción de insatisfacción con los dientes puede influir negativamente sobre el autoconcepto físico y, por ende, afectar significativamente la autoestima y posiblemente el cuidado de ellos”, agrega.

El hábito de la higiene

La clave es habituarse a la limpieza de los dientes, que no es compleja ni extenuante. La odontóloga recomienda una buena técnica de cepillado, que debe ser completa, “porque a muchos pacientes se les olvida incluir la lengua en su rutina de higiene oral”, añade. Así mismo, es conveniente usar la seda dental a diario y los enjuagues bucales. “Además, visitar al odontólogo dos veces al año. La limpieza profesional es importante, porque así nos cepillemos con disciplina, hay partes específicas de la cavidad oral a las que no podemos llegar con el cepillo y la seda”, destaca la especialista.

Para cuidar los dientes y la sonrisa

El portal KidsHealth, de la Fundación Nemour, en EE. UU. comparte algunos tips para mantener sanos y bien cuidados los dientes:

-Incluir una dieta nutritiva, limitando zumos, azúcares y alimentos pegajosos.

-Cepillarse los dientes tres veces al día durante dos minutos seguidos y usar la seda dental al menos una vez al día.

-Usar protector bucal al practicar deportes donde se corra el riesgo de recibir golpes en la boca.

-Evitar tener objetos en la boca cuando se camine o se corra.

-Alejarse del humo del tabaco y, por supuesto, evitar fumar.

-Asistir a todas las citas con el odontólogo.