Vasectomía: planificación definitiva Vasectomía: planificación definitiva

Hay muchos mitos sobre las consecuencias de este procedimiento, el único cierto es que es un método seguro para no engendrar hijos.

Asesoras:  Alina Giraldo Arizmendi – Uróloga – y Luz Amparo Salazar – Psicóloga.

Y si no se quieren tener más hijos, si se ha dicho “basta, hasta aquí queremos procrear”, ¿por qué no se piensa en la vasectomía como bandera, como el cierre de un ciclo? No se sabe muy bien por qué algunos hombres —muchos— le temen al procedimiento con el que se le cierra la salida a los espermatozoides. Algunos psicólogos deslizan como respuesta que ven allí un atentado a la virilidad, pero esto no es más que un miedo revestido de mito, de leyenda, de mentira.

Alina Giraldo Arizmendi, uróloga y jefe de la Sección de Urología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, explica que la operación es ambulatoria y se practica con anestesia local: “Se hace con una pequeña incisión para luxar los conductos deferentes —uno por cada testículo—que llevan los espermatozoides de los testículos hasta la uretra. Los deferentes son muy fáciles de encontrar por lo que no hay riesgo de equivocarse, porque es el conducto más denso que hay en el cordón espermático. Cuando se luxan, una vez afuera, lo que se hace es seccionar en un punto, doblar, cauterizar. Se debe cortar el deferente y se debe doblar. Esa es la técnica establecida, es sin bisturí, no necesita sutura”.

Menos compleja

La cirugía no toma más de media hora, quince minutos por cada conducto cauterizado, y después de eso el paciente puede irse por sus propios medios para su casa, donde deberá guardar reposo durante máximo tres días; y solo se deben evitar hábitos en los que se invierta una fuerza mayúscula o, si se monta bicicleta o se practica algún deporte de alto rendimiento, omitirlo por máximo ocho días.

“No hay razones para temer porque la cirugía es cómoda. Sí hay pacientes que se programan bajo anestesia general, pero no es necesario. La vasectomía es el método de planificación más popular en los países más desarrollados culturalmente, Japón, Canadá, y los escandinavos; es un método más sencillo que la ligadura de trompas, que es una cirugía más compleja y que tiene un cuidado más estricto”.

Entre los mitos más sonados sobre la vasectomía, y que le quitan todo el impulso a los hombres para que se la practiquen, se encuentran que se pierde el apetito sexual, que se caiga en una espiral de impotencia, en la eyaculación precoz o, incluso, que no se vuelva a eyacular, pero estos no son nada más que mitos urbanos. Para la psicóloga Luz Amparo Salazar, el miedo radica en la figura del “gran patriarca, porque en Latinoamérica se sigue creyendo que el hombre es intocable y que cualquier operación que afecta la fecundidad afecta la hombría, pero esta no está en los órganos genitales, está en el cerebro: un hombre es hombre porque su configuración mental y cultural así lo ha determinado”.

Por su parte, la uróloga Giraldo Arizmendi dice: “Los hombres siempre han delegado la planificación a la mujer, que llevan años tomando hormonas y luego de eso también se deben operar. Esto es machismo y es falta de algo que podríamos llamar carencia de conciencia paternal. Sí, uno entiende que a los hombres les dé miedo tocar la parte testicular, pero ya se sabe que esta es una cirugía sin riesgos. Además esto puede ayudar a quienes tienen una vida sexual activa, un hombre que sabe que no va a embarazar puede disfrutar mucho más, porque solo pensar en que del coito puede salir un embarazo, hace que no se disfrute plenamente”.

Son muy pocos los casos, casi del 2%, que se revierten después de una vasectomía; para estar seguros de la cirugía, se debe realizar un espermograma pasados tres meses, tiempo en el que ya la cauterización hizo su efecto total. Es bueno aclarar que la vasectomía se puede revertir después de una operación, hasta tanto, no hay probabilidades de fecundidad.

Cualquier hombre mayor de 18 años puede realizarse la cirugía, independiente de si tiene hijos o no. La vasectomía es un método anticonceptivo con eficacia del 99,85%. Sin embargo, no previene infecciones de transmisión sexual.